Unknown Treasure: «Twenty One Pilots» de Twenty One Pilots

Es un hecho que el dúo musical Twenty One Pilots comenzó a ganar éxito mundialmente desde el 2013, cuando lanzaron su primer álbum de estudio «Vessel» bajo el sello Fueled by Ramen. Sin embargo, años antes crearon un par de joyitas realmente dignas de escuchar y hoy, en nuestro sábado de Unknown Treasures, re-descubriremos una de ellas, su álbum debut.

Era finales del 2009 y Twenty One Pilots empezaba a sonar en Columbus, Ohio, luego de sacar a la luz su primera producción, un disco independiente de catorce canciones que fácilmente puede ser considerado como la esencia de lo que es actualmente la banda, nos referimos al homónimo. 

Con mucha filosofía y referencias religiosas de por medio, este trabajo fue articulado casi en su totalidad por Tyler Joseph en un periodo donde la banda no la componían dos personas, sino tres: Nick Thomas, Chris Salih y Joseph, quienes al mismo tiempo de estar estudiando decidieron adentrarse en el mundo de la música. De esta forma, comenzaron a tocar en cuanto lugar encontraban en el intento de hacer llegar sus canciones a los oídos de la mayor cantidad de personas y tal vez, en una de esas, a los de algún productor.

Sus primeros escenarios fueron fiestas universitarias y bares donde se escuchaba metal, hardcore y hasta electrónica, de aquí que Tyler confesara haber ganado un montón de influencias para el sonido de la banda, el que hasta el día de hoy nos cuesta definir con claridad por la gran cantidad de estilos dispares que logran hacer converger.

Lo cierto es que la insistencia y perseverancia hicieron su trabajo, ya que en poco tiempo el álbum logró despertar el interés de varios, tanto por su contenido introspectivo y reflexivo como por su calidad sonora que, a pesar de ser algo casera, dentro de todo era bastante decente y pulcra.

El piano y la batería fueron los protagonistas desde un inicio, pero en esta producción además se permitieron jugar con las guitarras y los sintetizadores, como por ejemplo en «A Car, A Torch, A Death», canción que puede ser considerada como preludio de todo el universo que crearían años más tarde.

Este disco, sin duda alguna, es el más oscuro e intenso de la banda, ya que refleja un periodo de lucha interna por parte de Tyler, donde afrontó una dura batalla con su mente y más concretamente con la depresión. Nos da a entender que, para él, una de las piezas fundamentales que necesitó para salir adelante fue aferrarse a sus creencias, a su fe y a la música misma. Las canciones que mejor reflejan esto son «A March To The Sea» y «Addict With A Pen».

En lo que respecta al arte de tapa, es un recurso que desde un primer momento pusieron especial atención, ya que la portada del disco estuvo a cargo del artista visual John Rettstatt, un amigo de Tyler y fan de la banda que retrató de manera casi magistral las complejas y crípticas letras de sus canciones, por lo que si te dedicas a verla con atención podrás acercarte un poco más al mensaje que quieren transmitir.

Éxitos como «Fall Away» y «Taxi Cab» se han convertido simplemente en clásicos de la banda, tanto así que años después, con Josh siendo parte de Twenty One Pilots, las han interpretado en sus conciertos trayendo a lxs fans recuerdos de esta importante y desconocida época, resignificándolas y otorgándoles un valor emocional extra por todo el camino que han transitado durante más de diez años.

Es interesante echarle un ojo al pasado porque la mayoría de las veces esto nos ayuda a entender mejor el presente, más si se trata de Twenty One Pilots, una banda que se ha dedicado a conectar cada uno de sus álbumes conceptualmente de manera muy cuidadosa. Self Titled es el punto de partida y la compuerta a todo un mundo repleto de interpretaciones, metáforas y un potente mensaje de lucha.