Recomendación: Carlos Sadness

Después de una semana entera dedicada a My Chemical Romance, no cabe duda de que nos gusta la tristeza. Es un nuevo miércoles de recomendaciones y les traemos hoy un artista que decidió apodarse con el nombre de este sentimiento tan particular, quien nos reúne el día de hoy es el artista español Carlos Sadness.

Nacido en España y con solo 33 años de edad, este artista se ha establecido con potencia en la música alternativa. Su propuesta sonora es un indie pop clásico con toques tropicales, mientras que su lírica se basa en sentimientos del día a día, su voz suave confundiéndose con el sonido de una manera que te hace sentir que estás soñando.

Si bien llevaba lanzando música como Shinoflow desde el 2001, sus lanzamientos oficiales bajo este nuevo nombre comenzaron el 2011 con el EP «Atraes a los relámpagos». Este trabajo, compuesto de 6 canciones, mezcla la palabra hablada con el canto, siendo la melodía llevada principalmente por los instrumentos. Es evidente la influencia del folk en estos últimos, particularmente en las partes donde su voz desaparece.

Para el 2012 vio la luz su primer álbum de larga duración, «Ciencias Celestes», con 12 canciones que mantuvieron la línea sonora del lanzamiento anterior y que terminaron de consolidar su identidad musical. Destaca la batería aguda y las guitarras claras, brillantes. En este trabajo se encuentra la canción «Au Revoir», colaboración con nuestra ya conocida y querida Zahara.

Entró Carlos a las listas de popularidad en ventas con «La Idea Salvaje» el 2015, aunque desde el 2012 se volvió una cara conocida por sus apariciones televisivas. Con un riff de guitarra eléctrica que se repite y se vuelve familiar en las dos primeras canciones, el resto del álbum mantiene un tinte hogareño, sutil dentro de su intensidad. Aparentemente España estuvo de acuerdo, puesto que comenzó a tener mayor aparición en los festivales veraniegos y sus conciertos comenzaron a agotarse. Además de esto, los premios empezaron a aparecer con más frecuencia en su carrera.

Debutó también como autor con su libro «Anatomías Íntimas» y, después de esto, su debut en México le hizo llenar una locación por tres días seguidos.  «Amor Papaya» con Caloncho, primer sencillo de su siguiente trabajo, fue sin  duda alguna un acierto. Fue un adelanto que mostró un cambio dentro de sus influencias y fue recibido excelentemente, al lograr ser la canción más escuchada del año en Spotify en su país de procedencia.

«Diferentes tipos de luz» (2018) es el álbum al que pertenece el corte antes mencionado. Se hace curioso que dentro de sus trabajos los riffs de guitarra dan unión y cohesión, se vuelven familiares de una manera en que solo con oírles se es capaz de reconocer al artista, pero no por esto hacen sonar todas las canciones iguales. Es un álbum mucho más melódico en lo respecto a la voz del artista, las partes más “habladas” se vuelven casi un susurro íntimo. Los efectos de eco y su voz suave acompañan instrumentales casi bailables dentro del relajante indie pop que crea.

Carlos incursionó también mínimamente en el electropop puro y duro de la mano de una de las bandas más famosas de este estilo dentro de Latinoamérica. Miranda! acogió al artista en un tema llamado «Cálido y Rojo», canción en la que brilla principalmente la banda, la voz del solista acompañando los ritmos animados y las letras no tan alegres que les caracterizan.

Su último trabajo lanzado fue este año, un álbum de larga duración llamado «Tropical Jesus».  A estas alturas, la inspiración folk se ve invadida por tintes más tropicales como sugiere el nombre del álbum (¿es la parte de “Jesus” una insinuación a su apariencia física?), volviéndolo un trabajo versátil y agradable al oído. Sus letras se mantienen como extractos de la vida diaria y una narración de sentimientos.

Se nota más que nunca que, incluso con una trayectoria tan larga, Carlos Sadness sigue haciendo música desde el corazón para el corazón, canciones reconfortantes para volver del mundo un lugar mejor que les invitamos a escuchar en esta tarde de miércoles.