Mujeres Bacanes: Kesha

Hoy nuevamente es viernes y, como ya es de costumbre, nos toca hablar de alguna mujer bacán, porque sabemos que todas las mujeres son bacanes y que estar involucrada en el mundo de música significa estar en distintas luchas constantes. Nuestra artista de la semana es un ícono pop, especialmente de los 2010’s, pero que se ha dado el gusto de pasar por distintos géneros, pudiendo considerar sus últimos trabajos dentro de la música alternativa. Nos referimos a Kesha, una cantante que se ha reinventado una infinidad de veces.

Empecemos desde el principio, a Kesha desde pequeña le inculcaron la música. Una vez que su madre se dio cuenta de que su voz tenía potencial, y al ser ella compositora, le enseñó a escribir sus propias canciones y es así como comenzó grabando demos. Partió escribiendo canciones y haciendo segundas voces para distintos artistas, hizo un cameo en un videoclip de Katy Perry y una vez se cruzó a Flo Rida en el estudio, quien justamente quería una voz femenina en la canción «Right Round», a lo cual ella accedió, aunque lamentablemente no figura en los créditos.

Fue así que poco a poco comenzó a llamar la atención y, tras fallar en negociaciones con distintos sellos, finalmente firma con RCA Records para lanzar su álbum debut, en el cual ya había trabajado más de seis años y escrito cientos de canciones. Así salió a la luz «Animal», que incluye canciones que todxs hemos escuchado como «Tik Tok», «Your Love is My Drug» o «Blah Blah Blah» junto a 3OH!3.

Para dimensionar el éxito comercial que tuvo el disco, solo necesitamos revisar los números del tema principal, «Tik Tok». Rompió el récord en Estados Unidos por tener las ventas más altas para un single, con 610,000 de descargas digitales vendidas en una sola semana. Estuvo nueve semanas en el número uno en ese país y se convirtió en la canción que más tiempo ha estado en esa posición de una artista femenina con un single debut. Para el 2019, ya había vendido 14 millones de copias a nivel mundial, siendo el sencillo mejor vendido en la historia de la música digital y el mejor vendido en formato digital de una artista femenina solista.

Con el pelo despeinado, glitter y un look que nunca ha pasado desapercibido, con tan solo un disco Kesha tenía el mundo a sus pies. Su segundo trabajo, «Warrior», cuenta con la producción de Max Martin y la composición de una canción de Wayne Coyne de The Flaming Lips, así como ella también participó en uno de los álbumes de la banda. Incluso en 2013 se esperaba un disco colaborativo entre ambos, el cual lamentablemente se canceló.

De aquí en adelante, le perdemos un poco la vista musicalmente, todo lo que había logrado, se vuelve en un tono gris. Entró a rehabilitación por trastornos alimenticios, de los cuales culpó a Dr. Luke, su productor. Comenzó una disputa legal, demandándolo por abuso sexual, verbal, físico y emocional, en la cual, por lo mismo, pedía el termino de contrato con él y su sello discográfico Sony y Kemosabe Records. Lamentablemente,  en abril del 2016, el juicio falló en favor del productor, desestimando las acusaciones, como suele pasar, por falta de pruebas. Es más, hasta recibió una contrademanda por difamación.

Volviendo a la música, durante su rehabilitación escribió varias canciones que terminaron por dar paso a lo que sería su siguiente álbum, «Rainbow», un trabajo con un sonido distinto a los anteriores. Para que se hagan la idea, colaboró con Eagles of Death Metal, The Dap-Kings Horns e incluso Dolly Parton. Un disco muchísimo más personal, sentimental, menos “fiestero” como se le había visto a Kesha antes, finalmente se mostraba como una superviviente de todo aquello que había pasado.

Lo que nos trae a la actualidad. Kesha siempre ha dicho que poco le importa lo que digan de ella y ha quedado más que demostrado, porque ella con su música ha hecho lo que ha querido, es más, en su último álbum lanzado a principios de este año, en «My Own Dance» lo dice fuerte y claro, “So, the internet called and it wants you back, but could you kinda rap and not be so sad?’ Fuck it (…) ‘You’re the party girl, you’re the tragedy’, but the funny thing’s I’m fucking everything” (‘el internet llamó y te quiere de vuelta, pero, ¿podrías rapear y no ser tan triste?’ ¡A la mierda! (…) ‘Eres la chica de las fiestas, eres la tragedia’, pero la parte divertida es que yo lo soy todo”). Kesha puede serlo todo, si quiere tener algo de country, algo de pop, un poco de rap y coquetear un poco con el indie, puede hacerlo y nada ni nadie va a detenerla. 

Con cuatro álbumes bajo el brazo, una biografía ilustrada, My Crazy Beautiful Life; una serie-documental,  Ke$ha: My Crazy Beautiful Life; un montón de hits, canciones en el número uno, premios que van desde los MTV, Teen Choice Awards, People’s Choice Awards, Billboard y hasta nominaciones al Grammy, apoyando a distintas agrupaciones por los derechos de los animales y la comunidad LGBT+, no hay mucho más que reconocer para decir que Kesha es más que una artista y una mujer bacán.