Recomendaciones: Concorde.

La recomendación de este miércoles es el triste ejemplo de cómo el arte, y en particular la música, puede resultar víctima de las circunstancias espacio temporales en que fue concebido. Si googleamos la palabra “concorde”, la mayor cantidad de resultados estarán relacionados con un modelo de avión supersónico, que poco y nada tiene que ver con el conjunto francés cuyo sonido indie lamentablemente no logró vencer el zeitgeist ni posicionarse musicalmente de la forma en que su sonido lo hubiese merecido.

Concorde fue un cuarteto formado en Francia a comienzos de la década de 2010. A cargo de Clement Froissart en la voz y las guitarras, Max Zippel en los coros y teclados, Roger Zippel en el bajo y Louis Delorme en la batería y programación, el grupo logró desarrollar un sonido que mezcla suaves y delicados arreglos de guitarra y sintetizador con ritmos bailables y a veces tan impredecibles como grandilocuentes. Asemejándose al trabajo de bandas como Of Montreal o Friendly Fires, Concorde logró transmitir un sentimiento de resignación juvenil con el que es sencillo empatizar, gracias también a su lírica sencilla pero no menos sentida.

Además de la poca información que existe respecto a la banda, su carrera musical tampoco goza de una gran amplitud, pues sólo cuentan con dos trabajos musicales publicados, además de un par de singles. El primero es un LP titulado «Summer House», lanzado en 2012. En él relucen los mejores atributos de la banda, pues no sólo demuestra su inmensa habilidad melódica y rítmica, sino que a través de sus 10 canciones logra transmitir el espíritu particular de la banda, que mezcla simpleza y determinación al describir desamores e inseguridades sin dejar de lado el sentido común. Un año después su segundo trabajo, un mini LP titulado «Floating There», consolida los elementos del álbum anterior y los lleva más allá al incorporar la ilustración de artistas locales junto a diversos elementos visuales a sus canciones.

Cuesta creer que una banda que tuvo un impacto tan sutil durante sus años de actividad, al día de hoy acumule decenas de millones de reproducciones en sus canciones más emblemáticas. En particular, es más que probable que ya hayas escuchado el tema «Just Kiss Her» alguna vez en tu vida gracias a alguna plataforma digital. Y es que es imposible no pensar que hoy estarían codeándose con las más grandes figuras de la escena si tan solo sus primeros trabajos hubiesen sido lanzados un par de años después. En cierto modo, situaciones como esta no hacen sino recordarnos que por más que ciertos artistas rebosen de un inmenso talento, el éxito dentro de la industria depende también en gran parte de una audiencia que confluya con los momentos musicales y cómo son aprovechados por parte de les artistas.

Al día de hoy, tras el término de la banda en 2014, su vocalista mantiene un proyecto solista desde el año 2017 que ha alcanzado mediano éxito, y con el cual ha lanzado 4 sencillos a la fecha, al igual que su tecladista, cuyo proyecto Max Future cuenta con un EP lanzado en 2016. Ambos trabajos siguen la misma línea de Concorde, mezclando elementos electrónicos amigables al oído con letras sentidas y sutil instrumentalización.

El tiempo pudo haberles hecho justicia simbólica, y puede que con el correr de los años su trabajo e influencia hayan podido calar hondo en futuras generaciones, pero para aquelles que gozamos de su música siempre quedarán las interrogantes sobre el qué podría haber sido de haber encontrado el lugar y tiempo exactos. Algunes preferimos la ilusión a la desesperación.

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