UNKNOWN TREASURE: «PUBLIC STRAIN»

En esta ocasión de Unknown Treasures, nos dirigimos a las áreas más álgidas de Canadá, hacia Calgary, en dónde surge uno de los proyectos más interesantes de la década pasada, con un álbum (tristemente final) que sigue siendo recordado por sus fanáticos más acérrimos y por comunidades musicales ligeramente más especializadas y “busquilla”. Nos referimos a «Public Strain» de Women.

Este álbum, considerado por mucha gente como un «clásico perdido» en el tiempo, aparece repentinamente en 2010, mezclando experimentación sonora con complejidades rítmicas, ruidos disonantes y ligeros toques de psicodelia, grabado de forma autogestionada por Chad VanGaalen durante un frío invierno, fuertemente influyente en el producto final.

«Public Strain» aparece en un tiempo extraño para el indie rock, más difícil aún para el «art rock» (etiqueta con la cual la banda se solía identificar), la escena independiente y emergente nunca paraba de «emerger», y los proyectos musicales independientes tenían poco espacio para ser escuchados, dejando a Women como una banda marginada en un océano de opciones alternativas con mayor presupuesto.

Por ello se vuelve necesario hacer justicia con un álbum que, para gran parte de la comunidad oyente de música alternativa, permanece invisible.

El álbum, que se compone de 11 cortes, nos posiciona en un túnel sin salida desde sus primeros segundos con «Can’t You See», llevándonos de forma brusca pero convincente a «Heat Distraction», que inicia con una línea de bajo inocente, para engañarnos con una estructura constante de 13/8 y girarnos en cambios de tempo y estructura aplaudibles, mientras las guitarras de Pat Flegel y Chris Reimer se encuentran en una constante conversación.

Temas como «Narrow With the Hall» con sus fantasmales efectos, o la angustiosa y fría «Bells» como interludio reflexivo, nos hace encariñarnos de forma inmediata con el álbum, el cual no para de pintarnos una imagen que refleja su carátula de manera precisa y punzante. Ya una vez en el lado B, los temas se vuelven más oscuros y con una sensación de paranoia perfectamente lograda, el guiño a Sonic Youth con «Drag Open» o el precioso e hipnotizante riff de «Locust Valley» nos devuelve a un recuerdo perdido de las mejores épocas del post-rock estrechando manos con el noise.

Sin embargo, es la última pieza del álbum la que cierra con broche de oro, la climática y a momentos catártica «Eyesore», pareciese haber sido creada para cerrar un álbum que termina de forma nostálgica con un fade-out hacia la inexistencia, casi como si la misma banda hubiese preparado su despedida sin saberlo, un presagio mortal.

«Public Strain» no buscaba ser un «Turn on the Bright Lights» ni menos un «Is this it» (o en el caso chileno un «Fome» o «Play»), pero el impacto en el subterráneo indie canadiense fue tal, que se sigue hasta el día de hoy replicando el sonido único y desafiante de la difunda banda a través de proyectos novatos, los cuales si bien logran ejecutar temas originales y parecidos, no logran dejar la misma sensación de este trabajo.

En el multiverso canadiense alternativo, Public Strain (y todo el trabajo de Women) es tan influyente que se ha dicho que «Todo quién vio a Women en vivo, llegó a su casa y se hizo un Bandcamp», una declaración fuerte pero real, ya que posterior a Public Strain, aparecieron bastantes bandas citando a Women como influencia (entre ellas la trigonométrica Palm), generando la ola «Flegel-core», o más conocido como el sonido de Calgary (hágase un favor y busque “the Calgary sound” en RYM).

Tristemente, la banda no logró ver este impacto en vida, ya que posterior a la salida del álbum, y en medio de una pelea en un concierto, deciden separarse. Con algunos miembros creando proyectos alternos de éxito moderado (Preoccupations, Cindy Lee), y el súbito fallecimiento de Chris Reimer, la historia termina de la misma forma que el tema que cierra el álbum, con un fade-out hacia la incertidumbre, pues más allá de lanzamientos póstumos motivados por su sello independiente, no hay signos de reencarnar el proyecto. La historia finaliza en Public Strain y empieza una nueva en cada quién escuchó y escuchará el álbum para formar su propia banda.

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