Liz Phair

18-12-2021 | Mujeres Bacanes

Cantante y compositora nominada al Grammy, virtuosa de la guitarra, pionera feminista, artista visual, disruptiva, icónica y, por sobre todo, bacán. Estas son algunas de las palabras que pueden usarse para describir a quien dedicamos el especial de este día Viernes.

Alabada y criticada a partes iguales, y ad portas de cumplir 30 años de carrera musical, Liz Phair ha hecho historia como una de las figuras femeninas más exitosas y trascendentales del nicho de artistas que hicieron de las guitarras y la música alternativa su forma de expresión tras la explosión del grunge. Ha vendido más de cinco millones de discos en todo el mundo, cosechando tres álbumes de oro en Estados Unidos y dos nominaciones a los premios Grammy. Sus canciones, profundamente inteligentes y, a menudo, brutalmente sinceras, han recibido elogios por parte de la crítica desde los comienzos de su carrera a principios de la década de los noventa.

Oriunda de New Haven, Connecticut, y criada principalmente en Chicago, Elizabeth Clark Phair (nombre completo de la artista) comenzó su carrera musical a finales de 1990 tras graduarse de la universidad de artes. En aquel entonces, Liz grabó y produjo tres cassettes de manera autodidacta bajo el seudónimo de Girly-Sound.

Más temprano que tarde, copias de dichas cintas se pasarían de persona a persona, convirtiendo a Liz en una sensación dentro de la subcultura del intercambio de cassettes y fanzines en Estados Unidos.

El éxito de dicho material la llevaría a firmar un contrato con el aclamado sello independiente Matador Records, que en 1993 propició el lanzamiento de su primer álbum y clásico instantáneo: «Exile in Guyville», una colección de canciones audaces, lírica y sexualmente francas que se combinan mediante su forma de tocar la guitarra, igualmente inventiva y notable. El álbum ha sido clasificado por Rolling Stone como uno de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, por Pitchfork como uno de los 100 mejores álbumes de los noventas, y es considerado uno de los álbumes debut más exitosos para cualquier artista en cualquier género.

Tanto en el álbum como en su música en general a la fecha, Liz demostró una actitud desafiante, sexual, franca y vulnerable a la vez. Algo así como la chica-de-al-lado que guitarra en mano casualmente derriba las barreras y los esquemas del rock n’ roll como se conocen, cantando sobre amor, sexo y poder de una manera punzante e inmediata que no muchas mujeres antes que ella, habían logrado.

Parte de su éxito explosivo provino de la tensión entre su impecable y “tradicional” apariencia y su exploración explícita del deseo y la muerte. El álbum desafió el dominio masculino del género mientras presentaba las letras agudas y explícitas de Phair junto a su estilo vocal sorprendentemente inexpresivo. Singles como «Never Said» y «Fuck and Run» convirtieron a Liz en estandarte de inadaptadas creativas que no querían perpetuar el cada vez más mundano status quo.

Tan sólo un año más tarde, Phair lanzaría su segundo álbum «Whip-Smart», que le valdría su primera nominación a los Grammy en la categoría de mejor interpretación vocal femenina de rock. La artista ha descrito la particular dificultad que supuso la creación del álbum, pues a dicha fecha no contaba con canciones que no apuntasen directamente a la industria musical, cosa que generaba la desaprobación de su manager. De hecho, una cantidad de las canciones del álbum («Chopsticks», «Shane», «Go West», «Whip-Smart» y «Jealousy») ya habían sido interpretadas como Girly-Sound para 1991.

Phair ha descrito el álbum como una crónica del principio, desarrollo y final de una relación: “Una rockera historia de hadas, desde conocer al tipo, enamorarse, tenerlo y no tenerlo, atravesar el período de desilusión, decir ‘a la mierda’ e irse y volver a éste”. En cuanto al sonido, también lo describe como “más confiado y juguetón, y menos frustrado, tenso y sexual” que su exitoso predecesor. Así, estos 2 discos la catapultarían desde el desempleo y la incertidumbre de los veinticinco años, a la mismísima portada de Rolling Stone, bajo la proclama “A Rock & Roll Star is Born” (“Una estrella de rock ha nacido”).

Tras una serie de presentaciones en importantes programas de televisión promocionando sus 2 álbumes, su posterior matrimonio, el nacimiento de su primer hijo y varios retrasos, Phair lanzaría su tercer disco «Whitechocolatespaceegg» en 1998, el cual no estaría alejado de la controversia, pues Matador Records rechazó el álbum inicialmente presentado y le pidió a Liz que agregase un par de canciones más, que fueran amigables para la radio. El álbum mostró a una artista más madura en donde demostró algunas de las maneras en que el matrimonio y la maternidad la habían afectado.

Propiciados por las ganas de hacer más dinero con sus trabajos, y bajo el nuevo sello Capitol Records, Liz lanzaría «Liz Phair» y «Somebody’s Miracle», sus 2 siguientes álbumes en 2003 y 2005, respectivamente. Pese a su óptima producción, ambos álbumes recibirían críticas mixtas relacionadas con la continuación del sonido de Phair y la poca novedad detrás de trabajos musicales que se sentían “por cumplir”.  Cinco años después, tras haber re-lanzado su primer disco y colaborado en televisión, vería la luz «Funstyle», quinto trabajo de estudio de la artista, lanzado de manera independiente y alejada de los sellos que habían propiciado su “descenso”. En el disco, se pueden encontrar diversas influencias musicales, desde el rock al hip hop, como una manera de demostrar su nueva y completa libertad creativa, además volver al espíritu que caracterizó sus primeros trabajos.

Y once años tendrían que pasar para que su último trabajo de estudio viese la luz. «Soberish», lanzado el 4 de junio de este año (2021), es un trabajo musical que explora varias intersecciones temáticas, como el pasado y el presente. Por un lado, Liz buscaría inspiración en los álbumes de art rock y new wave que tocaba sin parar mientras estaba en la escuela de arte; por el otro, también estaba impulsada por el estado socioeconómico actual, así como el lugar al que nos deseaba llevar desde ahí. “No sentí que este país fuese el país que conocí”, dice Phair sobre los Estados Unidos. “Mi hijo tiene veinticuatro años, así que también entiendo su perspectiva. Es como si te criaran con toda esta esperanza y empoderamiento, y te la hayan arrancado. Y te pusieran en la cara la realidad más cruda». Respecto a las razones detrás del largo tiempo transcurrido entre Funstyle y Soberish, Phair afirma: «No quería dejar mi carrera para quedarme en la nada, una cosa que realmente me impactó fue cuando Bowie y Prince fallecieron. De repente estábamos perdiendo todos estos iconos de mi juventud que pensé que tenían muchos años por vivir. Y, de hecho, mi manager me desafió. Él estaba como, «¿Estás haciendo, ahora mismo, el arte que te gustaría dejar atrás si fuera el último?».