Aurora en Chile:

El amor como puesta en escena

¿Cómo describir en palabras lo que se vivió anoche en el Teatro la Cúpula? Un buen resumen de la noche del 26 de junio sería increíblemente mágico y extremadamente humano. Ese es el sentimiento que deja la presencia de Aurora en el escenario y donde sea que se encuentre.

Temprano, cuando llegó al teatro, ya había un montón de fans esperándola, y se dio el tiempo de saludarlos, recibir sus regalos, firmar lo que sea que le pasaran y tomarse fotos, siempre sonriendo, siempre alegre. Según testimonios de algunos suertudos que pudieron conocerla, aseguran que transmite mucha calma y empatía, como que comprende todo lo que les pasa, y es increíblemente cálida, y es justamente eso lo que transmite en el escenario.

Dulce y Agraz, con sus bellas canciones de amor y su delicada voz fue la encargada de abrir la noche, seguida por Silja Sol, a quien se le otorgó la tarea de llenar el escenario de mística nórdica para dar paso al show de Aurora.

Apareció sobre el escenario con una de sus icónicas faldas largas de tul y lámparas con forma de medusa colgando a su alrededor y cambiando de color. Abrió su espectáculo con «Churchyard», continuó con «Warrior», «All is Soft Inside» y «Soft Universe». Interrumpió su show en varias ocasiones para agradecernos por estar ahí, para recibir regalos, asegurarse que a quienes estaban en primera fila no les faltase el aire, alzar la pañoleta verde y cubrirse con la bandera de los colores LGBTIQ+.

Continuó con «Murder Song» e «It Happened Quiet», acompañada solo por Silja Sol, llenando el escenario de female power. Nos dio a todos el permiso de llorar con «The River», y nos llamó a cuidar la tierra con «The Seed». Con «Running With the Wolves» nos hizo alcanzar la catarsis, y finalizando con «Queendom» nos dio a todos las llaves a su reino.

Con la Cúpula llena a más no poder, Aurora encontró un hogar a miles de kilómetros del suyo, y en un concierto impecable, desde la puesta en escena, el sonido y el setlist, nos convirtió a todos, aunque sea por un ratito, en guerreros del amor.

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