VIERNES DE MUJERES BACANES: Kim Gordon

Al día de hoy, son pocas las figuras artísticas multidisciplinarias que, tras décadas de carrera, siguen levantando consistentemente la bandera de lo independiente y lo alternativo como medio de expresión. Son menos aún quienes, además de mantenerse fieles a su identidad y dirección artística, logran trascender, mantener su relevancia y convertirse en bastiones inspiradores e innovadores dentro de un movimiento. Habiendo cumplido con estos y muchos otros antecedentes, es que la mujer bacán a quien destacamos esta semana, ad portas de su cumpleaños N° 68, no puede ser otra sino Kim Gordon.

Son 40 años de carrera artística, que le han valido menciones como «la reina del noise rock» o «la madrina del grunge». Kim Gordon es en gran parte conocida por su rol como bajista y vocalista en Sonic Youth, banda que fundó junto a su entonces pareja Thurston Moore y el guitarrista Lee Ranaldo el año 1981. A través de su música, caracterizada por mezclar los elementos tradicionales del rock y el no-wave con capas de disonancia y ruido, Gordon desarrolló un personaje escénico que sería tan inspirador como relevante, tanto por su sonido como por su expresión oral.

Instrumentalmente, Gordon sería el pegamento que unió las guitarras estridentes y desenfrenadas de Moore y Ranaldo con los trepidantes ritmos de Steve Shelley en la batería. Sus líneas de bajo simples, siempre en la misma afinación y repetitivas, rayando en lo hipnótico, serían el esqueleto sonoro de la banda y la patente del sonido post-punk desde finales de los 80. Por otra parte, su lírica, que oscila entre lo metafórico y lo contestatario, usualmente describiría problemáticas sexistas y de género, en una búsqueda por romper con los estereotipos y etiquetas relacionados al ser mujer dentro y fuera del ámbito musical. En ese aspecto, su particular manera de cantar, que a menudo se vale de elementos como palabras habladas, narración, gemidos o susurros, sería el canal perfecto para transmitir el desenfado de su música. 

Estos aspectos, evidenciados en algunas de las canciones más conocidas del grupo, junto a su estética mundana, despreocupada y poco espectacular, serían un mensaje para «todas las chicas que no quieren ser madres, o amantes, o perras o cualquier cosa» y una inspiración directa para movimientos como el Riot Grrrl en los años 90. El impacto que generó su figura era precisamente el resultado de haber usado y roto las expectativas, habiendo dado vuelta el rol tradicional de las mujeres en el arte como objetos pasivos. De todas formas, su influencia en la época no sería solamente simbólica, pues la llevó a crear una firma de moda, producir el primer álbum de Hole, «Pretty On The Inside» en 1991 y formar la banda Free Kitten junto a Julie Cafritz de Pussy Galore en 1992, que cuenta con 4 álbumes de estudio a la fecha.

Pese a su inmenso aporte dentro de la escena musical y alternativa mundial, la etiqueta de «músico» se queda corta y no es del todo fiel a la expresión artística de Kim, algo a lo que ella misma se referiría: «Después de 30 años tocando en una banda, suena algo estúpido decir ‘No soy un músico’, pero gran parte de mi vida no me he visto como uno y nunca me formé como uno. A veces pienso en mí misma como una estrella de rock en minúscula. Sí, soy sensible al sonido, creo tener un buen oído y amo el movimiento visceral de estar en el escenario (…) incluso como artista visual y conceptual, siempre ha habido un aspecto performático en lo que sea que haga». El trabajo artístico de Gordon, en lo musical y lo visual, se caracteriza por su fondo antes que su forma, privilegiando la pasión, el compromiso y la premisa de romper con lo establecido ya sea tocando el bajo, tras el micrófono, escribiendo, o bajo cualquier forma de expresión.

Es así que, tras la disolución de Sonic Youth y su quiebre amoroso con Moore el año 2011, Kim se involucraría en diversos proyectos, dentro de los que destacan su colaboración en performances con el coreógrafo Dimitri Chamblas, la exposición de sus pinturas en diversas galerías de arte o la formación del dúo experimental Body/Head junto al guitarrista Bill Nace

Así mismo, el año 2015 vio la publicación de sus memorias en el libro «Girl in a Band» (chica en la banda), autobiografía en la cual Gordon describe la lucha identitaria que tuvo que llevar desde niña y que culminaría en la celebración de su sexualidad y su autoconfianza. El título y el tema principal del libro también se relacionan con una situación repetida hasta el cansancio en la vida artística de Kim, y que ella misma describiría: «Periodistas haciéndome la misma pregunta una y otra vez: ‘¿Cómo es ser la chica en la banda?’ Nunca había pensado en eso. (…) Me opuse a jugar el juego. No quería vestirme como Siouxsie Sioux, o interpretar el rol de una mujer imaginaria, que tenía más que ver con ellos que conmigo. (…) el vestido vintage, el maquillaje – eso no era yo». Esta situación también es particularmente mencionada en lo que sería el último álbum de Sonic Youth, «The Eternals» el 2009.

Y no sería hasta el año 2019 en que Kim consagraría su carrera musical con un disco solista. «No Home Record» es un álbum que se acerca a sus «inquietudes artísticas y conecta con ellas de una forma natural», aferrándose al ruido desde la vanguardia y abordando temas trascendentes que van desde el «no-lugar» hasta el fin del capitalismo. El disco es un rompecabezas sonoro experimental influenciado por la electrónica, el hip hop, el rock y el noise que en sus 9 canciones nos presenta la versión más genuina de Gordon musicalmente. Sin miedos ni límites, el LP es una renovación sonora en la carrera de Kim y se alza como una oda lúcida, asertiva y personal a la contracultura.

Hoy, Kim Gordon se ha convertido en una figura importante en la cultura pop, que desde la vereda alternativa ha roto esquemas, dinamitado aspectos de la feminidad y hecho caer paradigmas artísticos. Su talento la ha impulsado durante 40 años de creación artística y su persona, a veces misteriosa y enigmática, es un ícono de sensatez y sensibilidad feminista en una sociedad donde las mujeres, en sus propias palabras, «son anarquistas y revolucionarias naturales, porque siempre han sido ciudadanas de segunda clase y han tenido que abrirse su propio camino».

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