A 10 años de «Electra Heart»: La diva de nuestros corazones rotos

¡Hoy se cumplen 10 años desde que Marina decidió aventurarse al dance-pop con «Electra Heart»! muchos gritaron y patalearon diciendo que se había vendido a la máquina y que ahora era lo mismo que todas las artistas de esa época, pero no, Marina traía algo entre manos. Un día simplemente decidió guardar en un cajón su cuna musical indie y crear un mega álbum conceptual que nos hablaría sobre desamores, engaños, vacíos existenciales, una alegórica y gigantesca metacrítica a la plástica forma en que se hacen las cosas en la costa oeste estadounidense y ¿qué mejor forma que adoptando el lenguaje tan característico de L.A?

Marina se inspira en la era de las mini-celebridades de tumblr y su obsesión con el glamour de la vida clásica estadounidense. Antes de lanzar su disco comienza a publicar fotos experimentando con distintos looks en distintas ciudades. Es así como Diamandis crea su propio concepto, tomando como referencia todos los posibles estereotipos femeninos de la industria estadounidense, dibuja su propio alter ego y le bautiza homónimamente con el nombre de su futuro disco «Electra Heart», una antiheroína trágicamente rota por dentro, que vive intentando camuflar sus emociones con sus aires de grandeza, arrogancia y poder.

El álbum conceptual de 12 pistas nos relata una historia lineal abriendo el telón con «Bubblegum Bitch», que es directamente una carta de presentación pop rock que nos habla de cómo Electra Heart es una icónica femme fatale y como es capaz de arrasar con todo lo que se cruza en su camino, sin dudarlo, ni mirar atrás, cabe destacar que ella use las frases “Soda Pop” y “Dear Diary” no es una coincidencia, Marina legitimamente adora a Britney y quiso deliberadamente referirla.

Para la segunda pista comienza con un giro estilístico de 180 grados y se entrega totalmente al electro pop para hacer entrega de quizás el mayor himno de este disco y sí, es «Primadonna», simplemente un ícono,  ese  sintetizador granular gigante que acompaña cada verso, la sensibilidad de su anticoro que se deshace de todos los instrumentos para dejarnos frente a frente a esta empoderada Electra Heart, que obtiene todo lo que quiere, solo porque lo pide. Altiva y volando por encima de todos en una nube hecha con todo el vapor que expele su propio ego, mientras se pregunta sutilmente por qué debería obtener todo lo que desea, sin dejar de desearlo.

Después de tan gigante despliegue de poder comienza el descenso del personaje en «Lies», retrocede y nos sorprende con lo que podríamos considerar el hilo conductor de este disco, nos habla de un desamor, de cómo a pesar de toda la fachada quiere que su vida sea perfecta y negar todas las decepciones a las cuales su pareja la somete, se trata sobre su pasada sensibilidad y de cómo sus sueños fueron rompiéndose uno a uno.

«Homewrecker» nos muestra la cara más cruel de Electra, vemos a nuestra protagonista despechada tropezando y metiéndose en problemas, donde nos dice cómo la perfección y el engaño son rasgos maravillosos, uno generará amor y el otro odio. Con un autoritario acento británico por encima de las ondas atmosféricas de ensueño y el zumbido constante, hasta el pie que dará la entrada al coro, donde declara que ciertamente “no pertenece a nadie”, gritando dramáticamente “que la llaman rompehogares (homewrecker)” y rompe corazones solo por diversión, un ejemplar canto para los que están sentimentalmente  en bancarrota, es el dejar de ser víctima, para ser victimario y como tenemos los días contados, el amor ciertamente es muy complicado.

Así continua en una montaña rusa de emociones, donde nos deja ver su verdadero sentir y lo esconderá una vez más para evitar ser herida nuevamente, donde ella ya no puede entregarse a sus emociones por las heridas del pasado y no puede vivir en lo que percibe como papeles secundarios por sus miedos, entregándose a los sueños de una vida al más puro estilo de Marilyn Monroe, donde la vulnerabilidad ya no es una opción, que su vida sea una obra de teatro adaptando el “fake it till you make it (fingir hasta que sea real)” llena de miedos, perdiendo la noción de sus propias emociones, en un estado de negación perpetua.

Canciones llenas de llantos que se contienen mientras bailas, desamores y desengaños. Melodías de piano condenatoria centelleando en la distancia, puentes increíble de voces en capas y pulsaciones de pista de baile, ya sea hablando de cómo las relaciones son peleas de poder y como asfixian nuestros sueños y vidas, sobre todo cuando no somos capaces de confrontarlo y lo tapamos con una dura capa de mentiras y juegos mentales.

En «Teen Idle», un juego de palabras para ídolo adolescente y adolescente problema, comienza el camino hacia la redención intentando escapar de las estereotípicas personalidades en las que se ve envuelta Electra Heart, cayendo en un nuevo arquetipo: la adolescente suicida. Casi condenada a carecer de una identidad propia, viviendo en una especie de tragedia griega, un destino del cual no puede escapar, si tan solo… se hubiera percatado antes. Esta sensación de sosiego hasta llegar al limbo de «Valley of the dolls», donde las drogas adormecen los sentidos, tratando de llenar ese agujero eterno del pecho, donde la apariencia es lo único que queda, pero el interior se vuelve una especie de niebla que no permite saber si es que queda algo ya dentro.

El destino final de este recorrido lo podemos encontrar en «Fear and Loathing» con esta creciente necesidad de liberación de las cargas emocionales, tratando de huir de sus responsabilidades, hacer caso omiso a todo, un camino hacia la redención, con una abultada alegoría y referencias a la muerte, tratandonos de demostrar con las palabras más dulces y delicadas sobre la falta de fe en un futuro y cómo las ganas de vivir se desvanecen poco a poco en el vacío de un tiempo que llegará mientras las luces se desvanecen.

El single promocional «Radioactive», el cual no fue parte del álbum mismo hasta su versión extendida, aparecería en septiembre del año anterior para advertirnos lo que se viene y un 20 de marzo del 2012 se mostraría al mundo con toda la enorme fuerza de «Primadonna», poco tiempo después, un día como hoy hace ya una década «Electra Heart» se comió todo el Reino Unido y no tardaría en llegar al primer puesto con  21.358 copias, recibiendo de forma más que merecida un disco de plata. 

Es un maravilloso disco agridulce, una colección de canciones pop inteligentes y brillantemente elaboradas con un sentido del humor saludable que se niega a responder a una sola línea, es un álbum que critica y complace, viste tantos atuendos como desea o en el caso de Electra Heart tantas pelucas y diamantes como se le plazca, sí aún no lo escuchas es una certeza recomendarlo.

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