Mitski

30-08-2025 | Mujeres Bacanes

“Ícono de la Sad Girl Music”. “Reina”. “Madre”. “La mejor compositora joven de los Estados Unidos”. En sus 13 años de carrera, Mitski ha sido descrita de múltiples formas, pero ninguna ha sido suficiente para capturar realmente su esencia. En este viernes de mujeres bacanes, nos adentramos en el mundo de esta artista única y difícil de encasillar.

Mitski Miyawaki nació en la prefectura de Mie, Japón, el 27 de septiembre de 1990. De madre japonesa y padre estadounidense, se sintió diferente desde una edad temprana: su apariencia, debido a su raza mixta, llamaba la atención en su pequeño pueblo. 

Su estadía ahí fue breve. Pasados un par de años, se fue al extranjero por el trabajo de su papá. Las mudanzas se convirtieron en una constante en su vida: durante su infancia y adolescencia, pasó por más de 13 países. Vivió en lugares como la República Checa, Malasia y la República Democrática del Congo. Así, se volvió la eterna chica nueva en cada colegio al que llegaba, y en cada uno probaba una personalidad distinta. 

Algo que siempre estuvo presente en su vida, de una forma u otra, fue la música. Mitski formó parte de múltiples coros y su voz destacó en cada uno de ellos. Creció escuchando principalmente pop estadounidense, pero cuando conoció a artistas como Jeff Buckley, M.I.A. y Björk, se dio cuenta de que se podían crear canciones de maneras distintas, sin tener que seguir una fórmula preestablecida. 

A los 18 años, escribió «Bag of Bones», su primer tema. Estaba en Ankara, Turquía, y acababa de volver a su casa poco antes del amanecer, tras pasar la noche fuera. Al entrar a su cuarto, se sentó frente al teclado y simplemente empezó a componer. Algo cambió en ella en ese momento. 

La canción vio la luz años después, en 2012, con el lanzamiento de su primer álbum, «Lush». Al año siguiente, sacó el segundo, «Retired from Sad, New Career in Business». En ese entonces, se encontraba cursando la carrera de composición musical en la universidad SUNY Purchase y ambos discos nacieron como proyectos de fin de semestre, publicados por ella misma a través de Bandcamp.

En 2014, tras haberse graduado, lanzó «Bury Me at Makeout Creek». Este álbum trajo consigo un marcado sonido indie rock, letras tan fuertes como poéticas, y una enorme apertura emocional.

En su música, Mitski se caracteriza por tratar temas como la soledad, las relaciones humanas y el deseo. Canta sobre querer cosas que nunca podrá tener, sobre la inseguridad, sobre la desesperanza, sobre todas esas emociones no tan agradables que experimenta el ser humano. 

Esto también se ve reflejado en «Puberty 2» (2016) y «Be the Cowboy» (2018), álbumes que la consolidaron como una artista de renombre. Aclamados por la crítica y adorados por el público, le otorgaron un nivel de fama que no pudo anticipar. 

La presión que esto le generó, sumado al cansancio que conllevaba trabajar en la industria de la música, la impulsó a tomar un descanso en 2019. Más adelante, en una entrevista con la BBC, explicó que lo hizo para ”volver a aprender a ser humana”. 

Volvió a los escenarios en 2022, con el lanzamiento de Laurel Hell, disco que la ayudó a enfrentar su miedo de “convertirse en un producto” dentro de la industria musical. No quería vender su mundo interior ni sus pensamientos a una audiencia hambrienta por saberlo todo sobre ella.

A pesar de estos reparos, si hay algo que Mitski ama, es presentarse ante el público. Es algo que queda claro en cada uno de sus shows, en los que se entrega en cuerpo y alma, y así lo demostró en su última gira, en la que presentó su disco «The Land is Inhospitable and So Are We» (2023).

En una entrevista con Vulture, expresó: “(…) cuando estoy en el escenario, solo existe ese momento, y me siento tan conectada con otras personas, con el mundo y conmigo misma. Es ahí cuando sé lo que estoy haciendo. Es ahí cuando soy la creadora de un mundo. Soy Dios. Es una combinación entre tener el control y, al mismo tiempo, ser libre de no tenerlo. Simplemente existes y Eres, con E mayúscula, en el escenario”.

 Escuchar la música de Mitski es conectarnos con ella y, a la vez, conectarnos con nuestras propias emociones. A través de sus canciones, nos permite sentir. Nos regala un momento de catarsis, algo que no cualquiera es capaz de hacer, y eso es precisamente lo que la convierte en una artista tan especial.