«Kiss All the Time. Disco, Occasionally» de Harry Styles

24-03-2026 | Reseñas

Reseña por: Vxl.ink

¿Qué hace de nosotres, nosotres? ¿Son nuestras vivencias?, ¿nuestros gustos?, ¿las relaciones que vamos formando? Quizás sea una combinación de todo. Pero ¿qué ocurre cuando todo aquello que creías que te definía deja de resultar familiar? En medio de dudas, cuestionamientos y un largo tiempo lejos del ojo público, Harry Styles se ha hecho esa pregunta una y otra vez.

Y es precisamente desde esa duda que regresa, acompañado de un disco que, más que buscar reconocimiento, parece querer liberar sus secretos más íntimos: las emociones profundas que lo han acompañado durante todos estos años y que hoy se transforman en una bitácora abierta al mundo. Un ejercicio de honestidad que, en el fondo, nos recuerda la importancia de mirar nuestros propios errores y crecer para reencontrarnos con aquellas versiones de nosotres que creíamos perdidas, no para volver a ser lo que éramos, sino para volvernos mucho más fuertes. Esto es «Kiss All the Time. Disco, Occasionally».

Probablemente, más de una vez te topaste con algún tipo de broma respecto a la “desaparición” de Styles de los escenarios. Bueno, todo eso terminó en diciembre pasado, a unos pocos días de fin de año, cuando Harry sorprendía a todo el internet con un video que finaliza con el mensaje: “we belong together”, misma frase que aparecería en la canción que abriría el álbum, y que funciona como el primer capítulo en la historia que Harry buscaría contar: «Aperture».

Con un sonido bastante lejano a «As It Was», el último sencillo principal de Styles, «Aperture» da un espacio mucho más retro a su música, siendo, irónicamente, la última canción escrita para el álbum y que, en palabras del mismo artista, resumiría bastante bien la intención de este nuevo disco: aceptar y trascender, todo esto mientras nos abrimos a recibir todo lo nuevo que la vida tiene para ofrecernos.

Explorando lo atractivo y lo divertido, pero al mismo tiempo ocultando su reflexión hacia la realidad y el estrellato, el artista nos hace avanzar hacia «American Girls», una canción divertida y relajada que, destacando por su bajo y sus efectos, nos hace bailar mientras él reflexiona acerca del impacto de ver a sus amistades comprometerse y formar una vida juntes. Todo eso, disfrazado de indiferencia y simplicidad, diciéndose a sí mismo que disfruta de la soltería, cuando realmente anhela vivir aquel futuro anticuado del que tanto dice querer escapar.

Rápida, intensa y frenética, así nos recibe «Ready, Steady, Go!». Abrazando lo embriagador que es conectar con otra persona y dejarse llevar por la emoción, la canción nos hace ver poco a poco, que aquella conexión está realmente basada en la impulsividad, misma que se va desbordando sin darse cuenta, dando a entender que todo está avanzando a una velocidad imparable y que, tarde o temprano, les afectará; mientras la canción explota repetidamente en un “preparados, listos, ya”.

La siguiente canción funciona como un seguimiento de «Ready, Steady, Go!», un llamado de atención a aquellos patrones que, de manera inconsciente, repetimos y que muchas veces nos hacen volver a caer. «Are You Listening Yet?», una de las primeras canciones escritas para esta era, habla acerca de escuchar esa voz interior. Combinando la energía de la canción con lo desafiante de su letra, el tema llama a hacerse cargo de nuestras propias acciones. Es una advertencia que, frenéticamente, casi al final parece llegar a su destino.

Pero la incomodidad no se detiene aquí. A medida que vamos avanzando en el álbum, la historia se vuelve cada vez más introspectiva, conectando a fondo con nuestra vulnerabilidad y, esta vez, nos topamos con los reencuentros en «Taste Back».

Bajando un poco la intensidad que venía trayendo el comienzo del álbum, entre esta complejidad que cada vez se hace más latente. Imagina que una persona de tu pasado volviera para saber cómo estás: las tensiones se viven a flor de piel, aquellas conversaciones vuelven a revivir, pero con un toque agridulce. Nos recuerda que, si bien la conexión sigue ahí, también sigue presente la tensión de un pasado compartido, haciéndonos cuestionar si la persona vuelve por razones nobles o si solo necesita consuelo, llegando a preguntarnos: ¿tenemos la disposición para entregar dicho consuelo si tal fuera el caso?

Hay comodidad y familiaridad en sentirnos herides, y eso es lo que se vive en la canción que nos recibe en la mitad del álbum: «The Waiting Game». Siendo la primera balada del disco, la canción explora la frustración y cómo una mezcla de autoengaño y autocompasión nos lleva a romantizar nuestros errores, evitando que nos hagamos cargo de nuestra propia vida. Aquí, Harry cuestiona sobre nuestras expectativas: interpela el compromiso real con el cambio y la forma en que las personas esperan que todo mejore o que el resto entienda que se sienten mal, pero sin realmente hacerse cargo de los propios errores, ni del daño involuntario que están provocando.

Usando la metáfora de aquellos programas que son renovados para una nueva temporada y reciben un mayor presupuesto, la vulnerabilidad se vive en «Season 2 Weight Loss», abordando la complejidad de las conexiones humanas y el deseo de ser amade y aceptade. La canción nos envuelve en dudas, cuestionamientos y un constante juicio: “¿me amas ahora?”/ “¿te he decepcionado?”. Entre líneas, el narrador hace un llamado a detenernos, explorar y observar más allá de nuestra inseguridad, oculto tras un coro que se hace más potente hasta que, casi sin darnos cuenta, todo se desvanece.

Las canciones de amor no son algo nuevo en la música: existe una infinidad de melodías que reflejan el valor del amor como emoción y experiencia. Pero esta no es una canción de amor, es una canción sobre el amor y sobre cómo, incluso en su término, puede llegar a ser hermoso. Entre cuerdas, delicadeza y un espacio completamente íntimo, En «Coming Up Roses», Styles reconoce lo contradictorio, lo temeroso y la incertidumbre que carga el amor. El anhelo y la duda bailan al compás del tempo, preguntándose si esto realmente podría llegar a durar. Pero, en el fondo, no es la duración lo importante, sino el hecho de que está ocurriendo: valorar las relaciones y las conexiones por lo que son, momentos de cambio y emociones compartidas, entregando valor a aquello que no sabemos si será eterno, pero que vivirá con nosotres de cualquier forma. La canción cierra con un solo de violines que transforma la pieza en una de las más delicadas de la trayectoria del artista, entregando un bello final que caracteriza no solo lo vivido, sino lo que queda.

Girando en 180 grados tras la delicadeza de «Coming Up Roses», llega «Pop», hermana de «Cinema», del álbum previo, «Harry’s House». Esta canción aborda la excitación, lo maximalista del sentir y la profundidad de la intensidad, sin un orden correcto ni una fórmula fija, solo dejándose llevar entre lo frenético y lo libre. Esto se refleja en una melodía que explota cada cierto tiempo, mezclando elementos que nos recuerdan a la psicodelia, aludiendo a la música pop como un género irresistible, cautivante e impredecible, capaz de atrapar a la audiencia sin una forma fija.

Pero ese aire cautivador también nos hace estar al tanto de todo lo que busca el público. ¿Cómo podemos saciar los deseos de les demás? Eso es lo que Harry continúa explorando con la canción que sigue. Mientras «Pop» hablaba del exceso y lo cautivador, «Dance No More» aborda más bien el hacer las cosas por el resto antes que por sí misme, aludiendo a quienes crean experiencias para otras personas, como les DJs, que muchas veces no se sienten realmente involucrades en el sentimiento, viéndose ajenes a la situación. 

Junto a un coro que repite “les DJs no bailan más”, nuestre narrador busca acercarse a la pista de baile y participar, desconectarse de su rol distante y, por fin, vivir dentro de la multitud, no por elles, sino por sí misme, sintiéndose real y genuino, al menos por un momento.

Pero aquel rol de sentirse atrapade estaba lejos de desaparecer y, en la penúltima canción del álbum, «Paint by Number», Harry Styles baja definitivamente la intensidad de todo lo que hemos recorrido y, encontrándose directamente con el oyente, nos confiesa lo difícil que ha sido para él enfrentar la fama y, sobre todo, cumplir con la imagen que se le ha impuesto. El contraste entre la oportunidad de ser artista y ya no reconocerse a sí mismo se hace presente: ¿quién eres después de que baja el telón? En la soledad, Harry se despoja de la ansiedad y de las ideas impuestas por la sociedad, buscando aquella sinceridad que hace mucho tiempo ha perdido, comenzando a trazar el camino para reencontrarse consigo mismo, pese a la dificultad.

Siendo reconocida como la segunda parte de «Matilda», nos encontramos con el final del álbum junto a «Carla’s Song», una oda a la alegría, a la euforia y al reencuentro. Describiendo una situación con una de sus amigas cercanas, quien descubriría por primera vez una canción, a lo que un conmovido Harry se refiere como “descubrir magia”, «Carla’s Song» nos recuerda que aún hay espacios donde reencantarse con la vida, espacios donde quizás, por un instante, podemos descubrir situaciones, momentos o personas que nos hagan sentir vives y explorar el mundo que nos rodea. Hablando sobre el poder emocional de la música, Harry explora el amor y lo duradero: incluso si nosotres ya no estamos aquí, la música persiste y eso, para Styles, es el regalo más grande y el impulso que todes necesitamos para seguir.

Pese a sus melodías bailables, con este álbum, Harry busca ser sincero consigo mismo: no es un álbum para las masas, es un álbum de redescubrimiento. Son los estados de un artista que, desde la cima del mundo, abraza la más profunda de las soledades y se busca en la pista de baile, encontrando una versión mucho más fiel de sí mismo, más fuerte y más perceptiva del mundo que lo rodea. 

Abrazando los errores, la humanidad y siendo consciente de la mortalidad y las vulnerabilidades que hacen de los humanos, humanos, Harry nos enseña a levantar la cabeza frente a las crisis, a no darnos por vencides, a entender que incluso en los momentos más bajos puedes encontrarte y que, tal como una bola disco, todo vuelve a nosotres, tanto lo bueno como lo malo, solo hay que reconocernos. Un álbum lleno de altibajos, referencias e inspiraciones a ritmos mucho más retro en comparación con sus trabajos anteriores. Sin duda, hasta ahora, uno de los trabajos más sinceros y cercanos de Styles, quien dentro de poco volverá a los escenarios de manera definitiva y que, sin lugar a dudas, nos tendrá pendientes de su siguiente paso.

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