«Fourth of July» de Sufjan Stevens
El primer vínculo que tenemos en nuestra vida es con nuestra madre: vivimos dentro de su vientre y nos formamos en él, para luego ser arrancades del mismo y comenzar a vivir nuestra propia vida y, si todo sale bien, bajo la sombra protectora del ser que nos dio a luz. En muchos casos no es tan simple; el amor y los vínculos son complejos, y la vida puede demostrarnos que el camino jamás será en línea recta, y es ese tipo de relación la que nos recibe en este nuevo domingo de gente triste. Esto es «Fourth of July» de Sufjan Stevens.
La relación entre Sufjan y su madre, Carrie Stevens, es un ejemplo particular de que el camino jamás será sencillo. El álbum «Carrie & Lowell» representa el final de un nexo intermitente y tortuoso entre ambos. La vida del cantante no fue fácil en sus inicios: los problemas económicos y las adicciones de ambos padres marcaron el inestable paso de la vida de Sufjan, quien sería abandonado por su madre con solo un año de edad.
Carrie, si bien descrita como artística, sensible y magnética, era una mujer con muchos problemas no tratados. La aquejaban adicciones a las drogas y al alcohol, además de las enfermedades de esquizofrenia y bipolaridad. Estas condiciones terminaron por abrumarla y hacerla sentirse incapaz de criar a sus hijos, quienes permanecerían con su padre, que logró salir de su adicción gracias a la fundación Alcohólicos Anónimos y volvería a casarse tiempo después.
A principios de los 80, Carrie se casó con Lowell Brams y se mudó a Oregon, donde Sufjan pasaría tres veranos. La relación entre madre e hijo no fue tradicional. Desde pequeño, el cantante, si bien contó con la presencia de su madrastra, nunca pudo ver a su madre biológica como una figura materna real; no había estabilidad en el vínculo con ella y la distancia entre ambos no solo era física. En diferentes canciones sobre ella, se puede leer a Carrie como una mujer volátil y a veces fría, difícil de leer para un niño.
La relación entre ambos terminó en 2012, cuando un cáncer estomacal terminó con la vida de Carrie. Se piensa que la enfermedad fue, en parte, el motivo por el cual Sufjan volvió a conectarse con su madre, cuya muerte y duelo inspiraron el ya mencionado álbum, a través del cual el artista intentó procesar los diferentes sentimientos que le produjo el suceso: la persona que le dio a luz, lo dejó; a quien demostró amar, se fue, dejando un vacío diferente a su falta de presencia en la vida del cantante, un vacío definitivo.
La canción de hoy, «Fourth of July», es especial. Existe algo parecido al diálogo en sus estrofas. Los versos en que Sufjan hablaría de manera póstuma a su madre se encuentran llenos de anhelo, como una carta que no podrá entregar. El escenario es una habitación de hospital donde el autor nos cuenta, con lírica poética pero sencilla, cómo sabía que su madre iba a morir y lo desgarrador que llega a ser perder una vida de “ficciones, futuros y predicciones”. Las posibilidades se han acabado; ya no queda nada más.
Verso por medio, escuchamos las palabras de Carrie, quien habla a su hijo desde su cama de hospital. Existe delicadeza y sensibilidad en sus palabras, y es a través de sus constantes “¿Por qué lloras?” que podemos visualizar el estado emocional de Sufjan, que ya sabe que la perderá por última vez. Podemos, además, conocer un poco más a esta enigmática mujer en su estado más frágil: se disculpa por haberse ido, aunque “era para mejor, pero nunca se sintió bien”, y pregunta a su hijo si recibió suficiente amor, para dejarlo con el recordatorio de que todes moriremos y que saque el mayor provecho a su vida mientras pueda.
De alguna u otra forma, todes pasaremos por uno o más duelos en nuestras vidas. El proceso de seguir adelante no es lineal y tampoco viene con fecha de término. Álbumes y canciones como esta intentan, y consiguen, plasmar parte del dolor y el vacío que dejan en quienes seguimos viviendo. El duelo y las emociones van más allá de la persona que perdemos y pueden tomar diferentes formas; en este caso, es la pérdida de algo que nunca se tuvo, y el luto se le rinde, además, a lo que pudo haber sido, lo que nunca será y a las preguntas sin responder.