#Caminoallolla2026: Los Bunkers
Con más de 10 años de historia en nuestro país, Lollapalooza ha sido escenario tanto del debut como de la consagración de múltiples artistas, protagonizando presentaciones que hoy permanecen en la memoria colectiva. Este año, el festival promete volver a hacer historia, no solo apostando por lo popular, ni por reencuentros esperados, sino también dejando una marca imborrable en la música chilena. En este nuevo #CaminoAlLolla, nos encontramos con el primer headliner nacional de Lollapalooza Chile: desde el sur, para encabezar uno de los festivales más importantes del mundo, hoy hablamos de Los Bunkers.
Formados en Concepción durante los años 90, Los Bunkers nacieron desde la amistad escolar de Gonzalo y Álvaro Lopez junto a Francisco Durán, quienes formaron una banda en homenaje a Paul Shaffer, mientras que Mauricio Durán y Mauricio Basualto se conocieron en la universidad gracias a su amor por The Beatles. Con el tiempo, y por su amor a la música, sus caminos se unirían para dar vida a la banda que hoy conocemos como Los Bunkers.
Sin embargo, no se puede entender el origen del grupo sin considerar su contexto histórico. En un Chile postdictadura, inmerso en un proceso de transición democrática marcado por tensiones sociales, especialmente en las clases trabajadoras, emergió una nueva ola de artistas musicales, decidides a alzar la voz. Inspirades por referentes como Los Prisioneros y Bill Haley, contribuyeron al nacimiento de una renovada escena en Concepción, ciudad que también vio surgir a Los Tres. En ese entorno, unos jóvenes Bunkers comenzaron a recorrer la zona, ganando notoriedad poco a poco, hasta trasladarse definitivamente a Santiago a inicios de los 2000.
Con el lanzamiento de su álbum debut homónimo, «Los Bunkers», la banda presentó un sonido cargado de protesta, nostalgia y claras influencias sesenteras, especialmente de The Beatles. Su popularidad creció con el sencillo «El Detenido», pero el verdadero salto llegó con su segundo álbum, «Canción de lejos», producción que contó con la participación de Álvaro Henríquez y que consolidó un sonido más rockero y psicodélico. De este período surge «Miño», una canción profundamente política que hace referencia al caso de Eduardo Miño, quien se inmoló frente al Palacio La Moneda, debido a las consecuencias del asbesto y la cesantía. El impacto del tema amplió su alcance, llevándolos a nominaciones en premios MTV y a participar en el encuentro musical Salvador Allende: El sueño existe, a 30 años del Golpe Militar, junto a Claudio Parra.
En los años siguientes, trabajaron con Carlos Cabezas en el álbum «La culpa» (2003), profundizando su exploración sonora con tintes psicodélicos, raíces folclóricas y canciones como «Canción para mañana», además de un cover clave en su trayectoria: «La exiliada del sur». En 2004 debutaron en el Festival del Huaso de Olmué, consolidando su presencia frente a un público más amplio y exigente. El disco fue considerado uno de los mejores lanzamientos de rock del año.
El éxito masivo llegó en 2005 con «Vida de perros», álbum que incluye uno de sus mayores himnos: «Llueve sobre la ciudad». Su creciente prestigio los llevó a ser los artistas invitados de Oasis en 2006, además de expandir su impacto en México y Estados Unidos. Con giras por todo Chile, su reputación como un show imperdible se consolidó, participando en la Cumbre del Rock en 2007 y debutando en el Festival de Viña ese mismo año.
Lejos de detenerse, su popularidad continuó en ascenso. Con giras nacionales, conciertos gratuitos, presentaciones internacionales y una puesta en escena cada vez más ambiciosa, Los Bunkers se transformaron en una de las bandas en vivo más potentes del país. El lanzamiento de «Barrio estación» y «Música libre» abrió la década del 2010 para el grupo, llevándolos a hitos como su presentación en Coachella, siendo la primera banda chilena en lograrlo, y su participación en la primera edición de Lollapalooza Chile en 2011, año que cerraron con una gira por Estados Unidos.
Durante los años siguientes, la intensidad no dio tregua: conciertos de más de tres horas, giras extensas, festivales, el lanzamiento de «La velocidad de la luz» y diversos proyectos audiovisuales parecían confirmar que su historia estaba lejos de terminar. Sin embargo, la banda decidió tomar un descanso indefinido, cerrando una etapa con el disco en vivo «SCL» y realizando una participación especial en 2019 en el contexto de los conciertos gratuitos durante el estallido social.
No fue hasta 2022 que Los Bunkers regresaron oficialmente con la gira «Ven aquí», marcando su retorno con dos conciertos en el Estadio Santa Laura. Con un despliegue visual de mayor impacto, más de dos horas de música y una demanda masiva, demostraron por qué su legado seguía intacto. Todo indicaba que la banda vivía un nuevo peak, hasta que en 2024, Mauricio Basualto sufrió un cuadro hipertensivo con antecedentes cardíacos, lo que desembocó en su salida definitiva del grupo. En su lugar, se incorporó la destacada cantante nacional Cancamusa como nueva baterista.
Ese mismo año, junto a una intensa gira nacional e internacional, su participación en una nueva edición del Festival de Viña y REC, además del lanzamiento del álbum «Noviembre», anunciaron su esperado «MTV Unplugged», grabado y transmitido en cines a nivel nacional, con colaboraciones de artistas como Mon Laferte. El éxito fue tan contundente que, a fines de 2024, anunciaron una nueva gira acústica masiva, con 58 fechas en Chile y 9 en México.
En 2025 participaron nuevamente en el Festival de Viña, realizaron dos conciertos en el Movistar Arena y, finalmente, fueron anunciados como headliners de Lollapalooza 2026, convirtiéndose en el primer artista chileno en encabezar el cartel.
Entonces, con toda esta historia a cuestas, ¿qué podemos esperar de su presentación en Lollapalooza? Con casi 30 años de carrera y el impulso de una gira acústica histórica, todo apunta a un espectáculo cargado de emoción, nostalgia y potencia escénica: un recorrido por sus grandes himnos, posibles invitados especiales, reencuentros con sus primeras etapas y el cruce perfecto entre pasado y presente.
La noche del sábado promete ser mucho más que un concierto: será la celebración de una banda que creció junto a su público, que supo reinventarse sin perder su esencia y que, hoy, representa una huella profunda de la música chilena proyectada hacia el mundo. Un momento histórico, no solo para Los Bunkers, sino para toda una generación y para Chile, que cierra de manera definitiva ese primer encuentro que se vivió en 2011 y que claramente no te puedes perder.