«Moth» de Chairlift

20-01-2024 | Unknown Treasures

En la mayoría de listas de mejores discos del año pasado, el trabajo de Caroline Polachek «Desire, I Want to Turn into You» fue aclamado por su versatilidad, su sonido caótico y bien construido, su uso prodigioso de voces y una producción preciosa que no deja nada que desear.

También, en aquellas listas se mencionaba a la pasada el proyecto anterior del que Caroline fue integrante en el pasado, Chairlift, grupo de pop alternativo con sintetizadores que estuvo activo desde el 2005, año en que lo fundó con su pareja Aaron Pfenning, con quién terminaría en 2010 y dejaría la banda, y con Patrick Wimberly, quien se unió en 2007 y estuvo en ella hasta su disolución a finales de 2016.

En este, el tercer sábado del año, exploramos el tesoro oculto que significó la última entrega de Chairlift «Moth».

En relación a los conceptos del disco, el dueto (en este tiempo ya compuesto solamente por Polachek y Wimberly) comentó en una entrevista de 2015 para Pitchfor: “Bueno, las polillas no son algo que realmente se vea en Nueva York, no se ven cotidianamente, al menos, pero nos gustaba la idea de la polilla como una metáfora sobre la vulnerabilidad, para algo que es frágil pero implacable al mismo tiempo. Va hacia la luz, mueve sus alas hasta que fallece. Hay riesgos en todos lados, pero no se los cuestiona. Para nosotros, esa era como la actitud para la música: algo realmente bello, vulnerable y honesto”

Un resumen preciso para lo que sería la entrega que llegaría el año siguiente, diez canciones que toman del pop ochentero más que nunca en sus trabajos, pero que en los detalles mantiene la esencia y el sello característico que conformaron a la agrupación en sus primeras dos entregas: «Does You Inspire You» de 2008 y «Something» de 2012.

Comenzamos con «Look Up», un tema que además de iniciar el álbum, serviría como testimonio para lo que vendría en el futuro de la cantante, un pop de sintetizadores que musicaliza su voz de forma bella y única.

«Polymorphic» es una de las canciones centrales del disco, que sin haber sido un single previo, tiene mucho en ella. La primera mitad de la canción recuerda mucho a la época «1989» de Taylor Swift, hasta que por la mitad transiciona a un lugar más oscuro, propio de reconocer los cambios que se originan en la metamorfosis posterior al amor, como expresa en el coro “Si este corazón fuera un jardín ¿Lo labrarías?, Si esta vida fuera un fracaso ¿La sentirías?, Si este amor fuera una herida ¿La curarías?”, abarcando así el poder transformador que hay en el fondo de este amor humano.

A lo largo de las distintas entrevistas, es curioso cómo el dúo tuvo que explicar varias veces que el título y las letras de la canción no hacían referencia a las sustancias ilícitas, que utilizaban un lenguaje parecido para referirse a una combinación específica de ellas.

«Romeo» fue uno de los singles previos al lanzamiento del disco, una canción de synthpop consistente, que demostraría la habilidad de Caroline para tratar este género, hacerlo entretenido al igual que motivado. Abarca esa idea de estarse moviendo, que está muy presente en «Bunny is a Rider», y que se expresa en su rápido beat, que impulsa a avanzar y moverse para adelante, con respiraciones entrecortadas y más exhalaciones que inhalaciones.

«Ch-Ching» fue el otro track que fue single en su lanzamiento, una canción que destaca como una real joya, con una producción precisa, juegos vocales atractivos y curiosos, además de una vibra pegadiza, impredecible y juguetona, en la que la voz de Caroline destaca, junto a los cambios de beat, atreviéndose a transitar por terrenos nuevos a cada minuto, desde la intimidad y un coqueteo directo mirándote a los ojos.

«Crying in Public» es uno de los temas más icónicos y definitorios del disco, que muestra una fragilidad enorme ante las emociones que abordan cuando una o uno entra en este estado de realización del entorno, abordando directamente esa escena de llanto en medio de la calle, que se presenta en esos momentos que nos hacen sentirnos humildes ante el basto universo, nos hacen sentir pequeñas y pequeños, propios de cuando, por primera vez, encontramos a una persona tan hermosamente bella, que toda la mierda del día, todos los momentos estresantes, los malos ratos, desaparecen, y  nos quedamos frente a algo único, apreciando la belleza de la vida, sintiéndonos humildes frente a ello. Definitivamente un momento humilde y que toca el corazón, musicalizado de forma preciosa.

«Moth to the flame», canción que se asemejaría a la homónima del disco, toma con glamour los mejores elementos de los años 80’s, entregando una vibra muy bailable y disfrutable. La canción comenzó siendo un demo de Caroline para probar el uso del programa de edición de sonido y audio Ableton Live, y después de mucho tiempo en los rincones de su computador, lo encontró, se lo mostró a Patrick y al productor, motivándose para transformarla en la pieza disfrutable que acabó en el disco.

«Show u off» se siente como la continuación directa de la canción anterior, doblando la apuesta en el estilo vocal y las bases más synthpoperas de los ochentas. La canción, con un estilo cercano al jazz, entrega una muestra completa del rango y capacidad vocal de Caroline, hablando del sentimiento de querer revelar al mundo la pareja con la que una está, de mostrarle a todos la elección de un otro significante único, preguntándole a este si está dispuesto a lanzarse con ella.

Después de este viaje, y justo después de hablar sobre mostrar a la pareja, llega Unfinished Business», que estando a punto de cerrar el disco, se siente como una carta de despedida, una oda directa a tener que decir adiós, y cerrar un capítulo de la vida con otra persona, pero que no está del todo concluido.

Para cerrar su último disco como banda, llega «No Such Thing as Illusion», uno de los temas más experimentales de los que hemos revisado, hablando sobre aquella ansiedad y dolor inminente sobre el amante que está indeciso por irse, prometiendo el amor eterno renovado, entre voces quebradas y estando al borde del llanto.

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