«Brand New City» de Mitski
En determinadas etapas de la vida, podemos llegar a sentirnos como si el tiempo se nos adelantara, como si no quedara el suficiente para cumplir las metas que nos hemos interpuesto. En su álbum debut, «Lush», Mitski se presentó al mundo como lo que es: una mujer inmigrante y existencialista, no ajena a las preocupaciones cotidianas que vienen con el mero hecho de ser mujer (cis o no).
Es particularmente en la canción seleccionada para este domingo, «Brand New City», donde la artista nos muestra su lado más vulnerable, que refleja el sentir general de muchas en algún momento, donde sentimos que la juventud se nos agota, nos perdemos a nosotras mismas y la desesperación se apodera del sentir.
Lanzada el 2012 y grabada en su habitación de universidad, esta canción inicia con guitarras melódicas, cuyo ritmo nos da a entender, desde el inicio, el tono anímico de la canción: una profunda tristeza, un patrón repetitivo que se va acrecentando a medida que continuamos escuchando.
Luego, la letra como elemento narrativo, “I think my brain is rotting in places. I think my heart is ready to die” (creo que mi cerebro se está pudriendo. Creo que mi corazón está listo para morir). Al escuchar esto, nos hacemos una idea del momento en que se encuentra la narradora. La vida ha perdido todo significado, ella se encuentra cansada y sin energía para seguir avanzando, como si el cuerpo la abandonara, dejando de funcionar lentamente.
Luego del coro, la siguiente estrofa es un poco más filosófica: “I think my life is losing momentum. I think my ways are turning me down” (Creo que mi vida pierde impulso. Creo que mis maneras me están agotando). Podemos entender con esta parte de la narración, que nuestra protagonista está harta de ser quien es, y se culpa a sí misma por la condición en la que se encuentra.
Esto da paso al puente, con la línea más icónica de la canción: “But if I gave up on being pretty. I wouldn’t know how to be alive. I should move to a brand new city. And teach myself how to die.” (Pero si desistiera de ser bonita, no sabría como estar viva. Debería mudarme a una nueva ciudad y enseñarme a morir). Muchas mujeres pueden sentirse, de cierta forma, vistas por esta estrofa. En algún momento de nuestras vidas, hemos llegado a sentirnos como un adorno, solo útiles si somos bellas y, en la persecución de esta belleza, dejamos de lado lo demás, o nos desgastamos poco a poco, en algo que es casi imposible de obtener: La conformidad con nosotras mismas.
El mensaje es claro, la protagonista se siente vacía, quiere cambiar su forma de ser y empezar de nuevo, pero no sabe cómo, por la forma en la que ha vivido, es imposible, o así lo siente. Ya no le queda más que dejarse morir.
Si separamos el coro del resto de las estrofas, la canción parece ser la nota de suicidio de la hablante lírica, o sus pensamientos finales antes de tomar la difícil decisión de atentar contra su propia vida; esta teoría toma fuerza cuando traducimos literalmente la letra del coro: “Cariño, ¿qué tomaste? ¿Qué tomaste? Cariño, mírame. Dime, ¿qué tomaste? ¿Qué tomaste?” La imagen que se nos presenta es la de alguien externo, quizás encontrando a la protagonista en estado aletargado y cuestionando qué se había hecho a sí misma.
La parte aterradora de esto es cuando nos damos cuenta de que, a medida que la canción avanza, el interrogatorio sigue siendo el mismo, pero la tonalidad del mismo cambia: La desesperación de quien pregunta crece y crece, desde una preocupación ya existente, pero relativamente controlada, hasta convertirse en los gritos casi agónicos que escuchamos cuando la canción finaliza.
Mitski nos demuestra, desde el principio de su carrera, la capacidad que tiene de narrar las situaciones más crudas pero realistas de la vida de las personas; esta canción podría tomarse como la hermana más catastrófica de la canción «Liquid Smooth», una oda a la belleza momentánea y la ansiedad que perderla le produce a su protagonista.
El mensaje de esta canción es importante, pocas veces se habla en primera persona de los efectos que tiene llevar una vida centrada en cumplir con estándares de belleza externos, en busca desesperada por la validación de una sociedad que se rehúsa a aceptar el paso del tiempo y la metamorfosis que implica la “pérdida” de la juventud.