«Dancing Queen» por Sabrina Carpenter
¿Cuál es aquella canción que reconoces al segundo? Esa que te hace bailar independientemente del contexto, o aquella que sientes que simplemente no puede faltar. En este Martes de covers, hablaremos de una canción que significa todo eso para muches de nosotres; una que nos ha hecho reír, bailar e incluso, en algunos contextos, llorar a más no poder. Hoy considerada un clásico indiscutido, esta vez llega interpretada por una artista que, en cuestión de días, pisará nuestro país para por fin reunirse con su fanaticada, que hace tanto tiempo la espera. Esto es «Dancing Queen», de ABBA, interpretada esta vez por Sabrina Carpenter.
Descartada por la disquera como sencillo principal, pese a la petición del grupo, «Dancing Queen» formó parte del álbum, «Arrival», de 1976. Sin embargo, su nacimiento se remonta a un año antes. Entre procesos de composición, pruebas y demos: algunas ideas fueron descartadas para siempre, mientras que otras terminaron transformándose en nuevas canciones.
Al momento de escuchar la pista final, según les mismes integrantes de la banda, puede que no siempre estuvieran de acuerdo en todas las decisiones creativas, pero con esta canción fue diferente: todes sabían que aquella melodía tenía algo especial. Desde el primer momento sintieron que estaban frente a un éxito inevitable, lo que terminó imponiéndose frente a la resistencia inicial de la disquera y convirtiéndola en el siguiente sencillo del álbum.
Y así fue. Interpretada por primera vez frente a les reyes de Suecia durante las celebraciones de su boda, «Dancing Queen» se transformó rápidamente en un fenómeno en Oceanía, África y Europa, escalando con fuerza en las listas de popularidad. La canción recibió críticas mayoritariamente positivas por parte de los medios, aunque con algunas críticas mixtas por parte de Billboard, mismas que con el tiempo fueron cambiando.
El tiempo pasó, pero el legado de «Dancing Queen» no disminuyó. Con los años se convirtió en la canción insignia del grupo, aquella que, si bien no es la primera, seguramente está dentro del top cinco de canciones de ABBA que la mayoría del mundo reconoce. La revista Rolling Stone la posicionó dentro de su listado de “Las 500 mejores canciones de todos los tiempos”, y su influencia se extendió mucho más allá de la música, siendo homenajeada en películas, musicales y reinterpretada por artistas tan diversos como Donna Summer o Alanis Morissette.
Pero esta canción, con su melodía contagiosa y su letra que captura tanto el espíritu juvenil como la celebración de la vida, también marcaría la historia más allá del ámbito musical. Con el paso del tiempo, «Dancing Queen» fue adoptada como un verdadero himno dentro de la cultura LGBTQIA+. Su mensaje de libertad, goce y autenticidad resonó profundamente en comunidades que buscaban espacios de expresión y pertenencia. Así, la canción trascendió su origen para transformarse en un abrazo colectivo: un recordatorio de que la música puede ofrecer refugio, celebración y resistencia frente a un mundo donde la discriminación muchas veces aparece en cada esquina.
Con ese legado creciendo generación tras generación, la canción inevitablemente llegó a nuevas artistas. En 2023, Taylor Swift aterrizó por primera vez en Latinoamérica con el masivo «The Eras Tour», uno de los espectáculos más comentados de los últimos años. Pero no llegó sola: la acompañaba como artista invitada una joven cantante que ya llevaba más de una década construyendo su carrera y que comenzaba a conquistar nuevos públicos alrededor del mundo: Sabrina Carpenter.
Fue ahí donde las historias se cruzaron. Durante sus presentaciones en Argentina y Brasil, Sabrina aprovechó un momento del show para crear un espacio mucho más íntimo con el público. Entre coreografías, luces y la energía propia de un estadio lleno, decidió detener el ritmo del espectáculo para interpretar un cover de «Dancing Queen». Sin embargo, no se trataba de una versión más: Sabrina tomó el clásico y lo llevó a un lugar completamente distinto.
En lugar de replicar la energía disco del original y acompañada únicamente por un piano, la artista transformó «Dancing Queen» en una balada delicada y vulnerable. El resultado fue una reinterpretación que permitía escuchar la canción desde otro ángulo: más íntimo y emocional. Mientras que la original celebra la euforia de la pista de baile, Sabrina parece mirar hacia los recuerdos detrás de aquella euforia.
Ese momento se volvió especialmente significativo. Para Sabrina, representaba su primer encuentro con el público latinoamericano; para muches fans, era la oportunidad de conectar con una artista que estaba comenzando a vivir uno de los momentos más importantes de su carrera, logrando transformar un himno en un instante compartido de emoción colectiva.
Con el tiempo, ese cover también comenzó a leerse como un pequeño presagio. Sin saberlo, Sabrina estaba a punto de entrar en la etapa más exitosa de su carrera, y aquella interpretación funcionó como un puente simbólico entre lo que había construido durante años y todo lo que vendría después.
Porque si algo demuestra «Dancing Queen», es que las grandes canciones son sin duda atemporales. Cambian, se adaptan y encuentran nuevas voces que las resignifican. Y en ese proceso, siguen acompañándonos: en las pistas de baile, en los momentos de nostalgia, en los conciertos y en nuestras propias historias. Por eso existen canciones que reconocemos desde el primer segundo, porque forman parte de nosotres.