A 10 años de «Everything You’ve Come To Expect»
¿Qué más queda por esperar?
Reseña por Francisca Arrué Muñoz
Ya ha pasado una década desde que el supergrupo conformado por Alex Turner y Miles Kane nos agasajó con su segundo álbum, «Everything You’ve Come To Expect» y en este, el día de su aniversario, revisitamos el trabajo para apreciar la sofisticación y la maduración del sonido de The Last Shadow Puppets.
Grabado en el estudio Shangri-La en Malibú, California, en colaboración con el productor, James Ford, el compañero de banda de Turner, Matt Helders, y los excelentes e imprescindibles arreglos de cuerdas de Owen Pallett, «Everything You’ve Come To Expect» es el producto de la inevitable consolidación de las carreras de quienes participaron en su creación, suena lujoso. Para aquella fecha, Turner ya había experimentado el éxito rotundo de «AM», junto a su banda Arctic Monkeys, mientras que Kane se encontraba en un receso entre su segundo y tercer álbum en solitario.
Y hablando de cuerdas, en un creciente y grandioso conglomerado de violines, el proyecto nos da la bienvenida con «Aviation», que rápidamente nos distancia del sonido personal tanto de Turner como de Kane, casi orillándonos a un precipicio del que sí o sí debemos saltar. Caemos inciertos mientras el pulso constante de la batería y la guitarra nos adelantan lo que viene, sin embargo, el groove del bajo, acompañado de la voz de Miles, amortiguan nuestra caída y nos guían a lo largo de casi cuatro minutos de puro drama. La banda sonora perfecta para la historia de mafiosos italianos que podemos apreciar en la trilogía de videos, junto a aquellos de «Miracle Aligner» y la canción homónima del álbum.
Luego de esa gran apertura, el aire se apacigua en las canciones siguientes. Cambiando la voz principal a la de Alex, «Miracle Aligner», con su letra no muy difícil de descifrar, voces suaves y sus secciones instrumentales, donde el protagonista es un riff de guitarra muy “surfero”; nos vemos transportados a la playa y al cálido sol de verano que ya nos abandona en este lado del mundo.
Hay confianza en este proyecto, la seguridad que los artistas sienten en sí mismos y en el otro es evidente. Quizás, al ser un proyecto secundario, Kane y Turner no temen las consecuencias de experimentar con letras no tan pulidas o tomando mayor protagonismo en ciertas canciones, pues, en comparación con el proyecto previo, las canciones en dúo, donde se reparten estrofas, no son tan prominentes. Por ejemplo, Miles Kane y sus algazaras de punk y rockabilly son protagonistas en la corta, pero intensa «Bad Habits», mientras que Alex Turner, en su lado más vulnerable, pero demostrando gran habilidad vocal, es la única voz en «Sweet Dreams, TN», escrita para su entonces novia, Taylor Bagley, quien lo convenció de incluir la canción en el álbum.
Las fórmulas de ambos artistas son reconocibles a esta altura, especialmente escuchando el LP en retrospectiva, y se mezclan perfectamente en canciones como «Dracula Teeth», la movida «The Element of Surprise» y la (nuevamente) dramática «Pattern».
Como no todo es nostalgia, «Jacked Up» empieza con un piano que tiene claras influencias del R&B, mezclado con versos de falsetto y una letra profundamente emocional. Podemos escuchar al grupo nuevamente experimentando con estilos, pero siempre con un toque personal, quizás el matiz que se había perdido en aquella década de los tardíos 2000s, en la era de «Red Album» o «Raditude». La canción nace desde las relaciones fallidas y la co-dependencia con otra persona. El álbum cierra de manera cíclica con «Endless Bummer», una referencia directa a la canción con el mismo nombre de los ya mencionados Beach Boys. Aquí la influencia es clara de inicio a fin, marcando el cierre de un álbum que toma el verano como su punto principal de expresión.
Los sonidos retro, característicos de la discografía de Kane y las letras escritas en conjunto, donde las metáforas de Turner, evidentes en letras como: “She’ll jump in the river. You’ll wish you’re the water”, muy similar a “wraps her lips ‘round a Mexican Coke, makes you wish that you were the bottle” presente en «Arabella» de «AM»; nuevamente demuestran (como ya han hecho en canciones conjuntas en sus proyectos independientes) que la sincronía entre ambos es una receta para el éxito.
El disco cierra con «The Dream Sypnosis», donde Alex nos sienta para contarnos sobre su trayectoria y sus anhelos del pasado, reconociendo lo tortuoso y aburrido que debe ser escucharlo hablar sobre sus sueños. Referencia a su natal Sheffield, su trabajo en un bar y los problemas en que se metería entonces. Compara el panorama con aquel que, junto al océano, lo rodea en Los Ángeles, habla del escapismo, de Miles, de alguna amistad escolar y de lo feo que debe ser escucharlo hablar de sus “visiones del pasado y posible futuro”, mientras los violines nos arrullan por un par de segundos para finalizar la versión estándar del álbum.
Sin embargo, la versión deluxe, finaliza con «The Bourne Identity», otra pieza melancólica y vulnerable, llena de nostalgia. Aquí, Turner ahonda en el síndrome del impostor y como eso afecta una hipotética relación, cuando él se da cuenta de que la otra persona ya ha tenido contacto con su “verdadero yo” y lo triste que lo vuelve aquello, implorándole a ese otre que, por favor ignore esa parte de él, antes que el escapismo haga lo suyo.
Ha pasado una década desde este icónico álbum y, lamentablemente, llevamos toda esa década en la espera de otro lanzamiento de esta dupla que, si bien no ha dado señales de vida, nos tiene preguntándonos con urgencia ¿qué más podemos esperar de ellos?