«Heaven»
Cada vez nos acercamos más al final del mes del orgullo. Es por esto que, en este nuevo Unknown Treasures, no queríamos perder la oportunidad de hablar de una canción y un artista quien constantemente ha contribuido y manifestado su lucha por la representación y los derechos de la comunidad, ayudando sobretodo a aquelles más jóvenes quienes a lo largo de los años han podido encontrarse a si mismes en su música. El día de hoy hablaremos de «Heaven», de Troye Sivan.
Casi una década ha pasado desde que un joven Troye Sivan, un chico australiano que se dedicaba a subir covers a Youtube, saltaría a la fama con su disco «Blue Neighbourhood». Este trabajo marcó un antes y un después en la vida de muches, puesto que Sivan llegó con una lírica bastante clara, honesta y vulnerable, la cual relataba muchas de sus experiencias siendo un adolescente abiertamente gay que trataba de aceptar quién era, eso sumado a las inseguridades e ilusiones que se pueden llegar a manifestar en el camino hacia la madurez.
Fue en este disco que Troye Sivan nos regaló una de sus canciones más vulnerables y reales de su carrera: «Heaven», una potente balada junto a Betty Who, que nos relata la difícil lucha de aceptarnos a nosotres mismes cuando nos vemos sumergides en miles de dudas. Haciendo referencia a la religión, con una letra cruda y directa, el artista se pregunta si es que podrá algún día alcanzar a llegar al cielo por ser quién es, cuestionándose constantemente si es que realmente existe un Dios allá arriba, y que si este existe, lo llegaría a odiar por su sexualidad por ser él. Su experiencia se marca con letras como:
“The truth runs wild, like a tear down a cheek. Trying to save face, and daddy heartbreak, I’m lying through my teeth” / La verdad corre salvajemente, como una lágrima cayendo por una mejilla. Trato de ocultarlo y no romper el corazón de mi papá. Estoy mintiendo entre mis dientes.
“Without changing a part of me. How do I get to heaven? All my time is wasted” / Sin cambiar una de mí, ¿Cómo puedo llegar al cielo? todo mi tiempo está perdido.
Sivan menciona que la parte más difícil del proceso de “salir del closet” fue contárselo a sí mismo, puesto que tendía a posicionarse en esta visión juzgadora en la que se había criado, llegando a relatar lo aterrador y solitario que puede llegar a ser cuestionarse todo aquello, llamándose a sí mismo un pecador desde el momento que nació. «Heaven» representaría todo ese viaje, desde un “¿qué hay de malo conmigo?” Hasta la confianza de afirmar que, si es necesario cambiar partes de su personalidad para adaptarse al cielo, él realmente no quería ir.
Fue con «Heaven» que muches de sus fanatices se vieron reflejades, contando sus experiencias a lo largo del mundo, abrazando su significado y comentando en diferentes plataformas lo mucho que la canción les ayudó en su momento a aceptar sus propios sentimientos y a sí mismes. Algo que, como él mismo Troye confesaría, sería lo más importante para él. Puesto que, el cantante afirmaba que mientras iba creciendo no tuvo realmente una inspiración o alguien que pudiera reconocer como un igual, algo que marcaría mucho su soledad mientras iba creciendo. Por lo que buscaría constantemente volverse la voz de aquelles que se han sentido alguna vez como él.
Betty Who menciona la importancia de canciones como «Heaven» y de la figura de Troye para la juventud, puesto que este contribuye con el mensaje de aceptarse a sí mismes, con nuestros defectos y virtudes. Aceptando que el proceso es difícil, pero que no debemos castigarnos por quienes somos. Llamando incluso a Sivan una voz dentro de las nuevas generaciones LGBTQIA+, dándole más visibilidad a problemáticas que pueden pasar desapercibidas para muches y que es necesario plantear.