«boy» de Luke Hemmings
¿Qué pasaría si un día cumples tu sueño, pero aun así no te sientes digno de él? o peor aún, ¿Que harias si un dia todo lo que habías deseado está frente a ti, pero sigues sintiéndote completamente solo? Con estas y otras interrogantes Luke Hemmings, vocalista principal de la banda australiana 5 Seconds Of Summer, nos invita en este sábado de Unknown Treasures a conocer su segundo EP en solitario: «boy», una oda a la soledad y al descubrimiento del sí mismo.
En palabras del mismo Hemmings, «boy» representaría un viaje catártico a lo más oscuro y dramático de su mente, permitiéndonos en sus siete canciones leer solo una frase de cada página de su diario, conociendo más en profundidad sus sentimientos y lo poético de su consciencia.
Comenzando junto a «I’m Still Your Boy», Luke resalta lo confuso y nostálgico que es el crecer, llegando incluso a denominarlo como un arma de doble filo. Un choque entre el deseo de comprender nuestra juventud, la ilusión de poder llegar a convertirnos en alguien mejor y el anhelo de poder arreglar aquellos errores del pasado.
Esto es algo que se desarrollaría con mayor profundidad más adelante en «Close My Eyes», donde el cantante nos sumerge en un relato íntimo donde describe el miedo persistente de ver cómo su juventud se desvanece entre sus dedos, mientras revive, una y otra vez, tanto sus errores como sus aciertos. Esta experiencia se presenta como una especie de película interminable, un bucle emocional del que no logra escapar, en el que el pasado se impone con fuerza y le impide avanzar o encontrar descanso. La memoria, en este caso, deja de ser un refugio y se transforma en una carga constante, casi asfixiante.
A su vez, nacida de los profundos sentimientos de soledad y agotamiento que Hemmings experimentaba durante las giras, espacios que, pese a estar rodeados de gente, suelen acentuar el aislamiento personal, «Shakes» se construye como un reflejo de la desesperación y la confusión mental. En ella, el cantante evidencia una pérdida de claridad emocional, cuestionándose abiertamente: ¿está bien sentir todo esto, o sería más fácil no sentir nada en absoluto? Esta interrogante no solo revela un conflicto interno, sino que también expone una tensión profundamente humana: la lucha entre enfrentar el dolor o anestesiarse frente a él.
De este modo, la canción logra capturar con honestidad lo abrumador que puede resultar habitar las propias emociones cuando estas se vuelven insoportables. La sensación de vacío, lejos de ser una ausencia total, aparece como una forma distinta de dolor, más silenciosa pero igualmente penetrante. En este debate, sentir intensamente o dejar de sentir, no parece haber una respuesta clara, y es precisamente en esa ambigüedad donde la obra encuentra su mayor fuerza, conectando con una experiencia universal que trasciende al propio artista.
Llevando el nombre del hermano mayor de Luke Hemmings, «Benny», la tercera canción de este EP, se presenta como una pieza profundamente íntima que explora el vínculo afectivo del artista con sus seres querides. A través de una lírica honesta y cargada de vulnerabilidad, Hemmings expone cómo, en medio de su ansiedad, emergen con fuerza los sentimientos de culpa por la distancia: no solo física, sino también emocional, respecto a quienes forman parte esencial de su vida.
La canción retrata ese conflicto silencioso que surge al perseguir un sueño, como lo es su carrera musical, donde el éxito y la realización personal conviven con la sensación de estar ausente en momentos importantes para sus cercanos. En este sentido, «Benny» no solo funciona como un homenaje, sino también como una suerte de disculpa implícita, una forma de reconocer aquello que se deja atrás en el camino.
A lo largo del tema, el cantante deja en claro que haría cualquier cosa por sus seres querides, quienes han sido un pilar fundamental desde el inicio de su trayectoria, brindándole apoyo incondicional. Esta dualidad, entre gratitud y culpa, amor y distancia, impregna la canción de una esencia agridulce, donde la calidez del afecto se entrelaza con la melancolía de la ausencia. Así, «Benny» logra capturar una emoción universal: el peso de amar profundamente mientras se lidia con la imposibilidad de estar siempre presente.
Ya casi despidiéndonos de este EP, «Garden Life» y «Close Enough To Feel You» se presentan como un delicado contrapunto en torno a la manera en que construimos y habitamos nuestros recuerdos, así como también la forma en que nos vinculamos con quienes amamos. Ambas canciones dialogan entre sí desde perspectivas distintas, pero complementarias, ofreciendo una reflexión sensible sobre la memoria, la intimidad y el paso del tiempo.
Por un lado, «Garden Life» se configura como una oda a lo cotidiano, recordándonos que los momentos que verdaderamente perduran no suelen estar marcados por lo espectacular, sino por lo simple y cercano. En palabras del propio Luke Hemmings, no son los fuegos artificiales de Año Nuevo los que permanecen en nuestra memoria, sino aquellas escenas aparentemente insignificantes: estar recostado en el sofá junto a alguien que queremos, compartiendo un instante de calma. La canción, entonces, resignifica la idea de “logro” y “recuerdo”, desplazándola desde lo grandilocuente hacia lo íntimo, poniendo en valor la belleza de lo cotidiano y la conexión emocional genuina.
En contraste, «Close Enough To Feel You» profundiza en la nostalgia y en esa necesidad de aferrarse a la cercanía, incluso cuando esta ya no es posible de la misma forma. Aquí, el recuerdo no solo es contemplativo, sino también anhelante: existe un deseo latente de volver a sentir, de reconstruir una proximidad que el tiempo o la distancia han transformado. De este modo, mientras «Garden Life» nos invita a habitar el presente y apreciar lo simple, «Close Enough To Feel You» se instala en la tensión entre lo que fue y lo que ya no puede ser, cargando el cierre del EP con una emotividad introspectiva que resuena mucho después de que la música termina.
Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos al final de este viaje introspectivo con «Promises», una balada que se erige como uno de los momentos más vulnerables del EP. En ella, Luke Hemmings aborda de forma directa la lucha que ha atravesado en los últimos años con la depresión, describiendo una vida percibida en tonos grises, donde la apatía y el desgaste emocional parecían imponerse sobre cualquier atisbo de luz. Sin embargo, la canción introduce un punto de inflexión: la aparición de alguien capaz de ver más allá de esa tristeza, de reconocer su dolor y acompañarlo en el proceso de reconstrucción emocional, devolviéndole, poco a poco, el color al mundo.
Esto se potencia con la participación de Sierra Deaton, cuya voz no solo complementa la de Hemmings, sino que también añade emoción a este cierre. Así, «Promises» no solo funciona como cierre musical, sino también como una suerte de reconciliación emocional, ofreciendo un respiro y una luz tenue, pero persistente, para quienes han acompañado este recorrido.
De esta manera, «boy» se consolida como una obra profundamente honesta, una especie de diario sonoro en el que Hemmings expone, sin filtros, los matices de su crecimiento personal y artístico dentro de la industria musical. A lo largo del EP, se despliega una montaña rusa emocional que transita por la ansiedad, la soledad, la culpa y la nostalgia, pero también por el amor, la contención y la esperanza. Más que un simple conjunto de canciones, el proyecto se siente como un espacio de encuentro: un lugar donde la fragilidad no esconde, sino que conecta.
En última instancia, Luke Hemmings logra construir en estas canciones una mano extendida hacia quienes, en algún momento y en algún rincón del mundo, se han sentido completamente soles. «boy» no solo se escucha, se acompaña: es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de volver a encontrar luz.