Hayley Kiyoko
Primer viernes del mes del orgullo y hoy, para celebrarlo, hablaremos de una mujer muy bacán de la industria. Una artista que no solo logró abrirse camino en la música, sino que también dejó su huella en el cine y la televisión, apareciendo en varios de esos programas y películas que marcaron nuestra infancia. Así que, afrontando una vez más el frío de esta temporada, acompáñennos a recorrer la historia de la gran Hayley Kiyoko.
La historia de Hayley comienza en Los Ángeles, California. Hija de la patinadora artística y coreógrafa Sarah Kawahara y del actor y comediante Jamie Alcroft, creció rodeada de creatividad, escenarios y expresión artística. Quizás por eso no sorprende que desde muy pequeña comenzara a abrirse paso en el mundo del espectáculo, participando en comerciales y campañas publicitarias mientras descubría poco a poco aquello que la apasionaba.
Durante su etapa escolar destacó por involucrarse activamente en la vida estudiantil, ocupando cargos como la presidencia del consejo estudiantil y el puesto de Comisionada de Entretenimiento. Desde entonces parecía tener algo claro: le gustaba conectar con las personas y encontrar formas de expresarse.
La música llegaría muy temprano a su vida. A los 6 años tomó unas baquetas y comenzó a tocar la batería. Dos años después escribió su primera canción, una composición que, según ha contado en más de una ocasión, su padre todavía espera ver publicada algún día. Sin saberlo, aquella pequeña niña ya estaba dando los primeros pasos hacia una carrera que terminaría impactando a millones de personas.
Ese camino tomaría una forma más concreta en 2007, cuando se uniría al grupo pop The Stunners. Durante cuatro años formó parte de la agrupación, lanzando sencillos y recorriendo escenarios que parecían cada vez más grandes. Incluso tuvieron la oportunidad de acompañar a Justin Bieber como teloneras durante el «My World Tour» en 2010. Mientras tanto, Hayley seguía construyendo una segunda carrera en paralelo: la actuación.
Así comenzaron a aparecer pequeños pero memorables papeles en producciones como «Scooby-Doo!», «Wizards of Waverly Place» y «Zeke and Luther». Apariciones que, vistas en retrospectiva, parecían anticipar que aquella joven artista todavía tenía mucho más por mostrar.
Y entonces llegó 2011. Para toda una generación, ese año quedó marcado por «Lemonade Mouth». La película de Disney no solo se convirtió en un fenómeno juvenil, sino que también permitió que Hayley alcanzara una nueva dimensión de popularidad gracias a su interpretación de Stella Yamada. La recepción fue tan positiva que los fans pasaron años pidiendo una secuela. Sin embargo, Disney decidió no continuar la historia, argumentando que el relato ya había llegado a su cierre natural.
Tras el fenómeno de «Lemonade Mouth», muchas personas podrían haber pensado que Hayley ya había encontrado su lugar en la industria. Sin embargo, para ella aquello era solo una etapa más dentro de un camino que todavía estaba comenzando. Durante los años siguientes continuó participando en distintos proyectos de actuación mientras daba forma a una identidad artística propia, alejándose poco a poco de la imagen con la que gran parte del público la había conocido.
Ese proceso la llevó a publicar su primer EP como solista, «A Belle to Remember», una muestra temprana de la dirección que quería tomar como compositora e intérprete. Pero el verdadero punto de inflexión llegaría algunos años más tarde. Entre 2015 y 2016, con el lanzamiento del EP «This Side of Paradise» y, especialmente, de su sencillo «Girls like Girls», Hayley Kiyoko comenzaría a transformarse en mucho más que una actriz que hacía música: se convertiría en una voz capaz de representar a toda una generación.
«Girls like Girls» marcaría un antes y un después en su vida y trayectoria. La canción recibió elogios tanto por su propuesta musical como por el videoclip que la acompañaba, codirigido por la propia artista. En una época donde las historias de amor entre mujeres rara vez ocupaban un espacio central dentro del pop mainstream, Hayley decidió contar la suya sin rodeos, con honestidad y sensibilidad. El resultado fue una obra que conectó profundamente con miles de personas alrededor del mundo.
Lo que vino después fue algo difícil de anticipar. Tanto la canción como el videoclip se volvieron virales, generando un enorme impacto dentro de la comunidad LGBTQA+ y entre quienes encontraron en ellos una historia con la que, por fin, podían identificarse. Más que un éxito musical, «Girls like Girls» terminó convirtiéndose en un símbolo de representación. Con el tiempo, Hayley explicaría que uno de sus mayores objetivos era contribuir a normalizar las historias de amor entre mujeres y abrir espacios donde otras personas pudieran sentirse vistas, escuchadas y comprendidas.
Pero mientras su carrera seguía creciendo, también enfrentaría uno de los momentos más complejos de su vida. Durante la celebración de su cumpleaños número 25 sufrió una conmoción cerebral que posteriormente derivó en un síndrome postconmoción cerebral. Dolores de cabeza, vértigo, mareos, insomnio y ansiedad pasaron a formar parte de su rutina durante un largo período. Aun así, Hayley continuó avanzando, demostrando una resiliencia que terminaría reflejándose también en su música.
Esa perseverancia tendría recompensa en 2018 con la llegada de «Expectations», su primer álbum de estudio. El disco incluía canciones como «Sleepover» y «Curious», dos temas que rápidamente se convirtieron en favoritos del público y que inundaron las redes sociales de comentarios, análisis y reacciones. Gracias a letras honestas, vulnerables y profundamente humanas, el álbum logró conectar con personas de distintos lugares y experiencias, consolidando a Hayley como una de las voces más interesantes del pop de la época.
El éxito de «Expectations» la llevaría aún más lejos. Ese mismo período participó como artista invitada en el «Reputation Stadium Tour» de Taylor Swift y emprendió su propia gira internacional, recorriendo escenarios durante 2018 y 2019 y demostrando que la comunidad que había construido alrededor de su música no dejaba de crecer.
Y, como ya era costumbre, Hayley no tenía intención de detenerse. Tiempo después llegaría «I’m Too Sensitive For This Shit», un trabajo que mostraba a una artista más madura, pero igual de transparente. Entre sus canciones se encontraba una de nuestras favoritas, «I Wish», tema que reflejaba perfectamente esa mezcla de vulnerabilidad, humor y honestidad que se ha transformado en una de sus principales características. El proyecto fue recibido con entusiasmo tanto por la crítica como por sus seguidores, reafirmando que su propuesta artística seguía evolucionando sin perder autenticidad.
Su impacto, además, ya trascendía lo estrictamente musical. En 2019 recibiría un reconocimiento por su constante trabajo en favor de los derechos de la comunidad LGBTQA+ y aparecería como invitada especial en el videoclip de «You Need To Calm Down» de Taylor Swift, una producción que compartía el mismo espíritu de visibilización, apoyo y celebración de la diversidad.
Con todo esto podríamos pensar que Hayley ya nos ha mostrado todas sus facetas, pero la realidad es que siempre parece tener algo más que entregar. Su versión de «Mr. Brightside», el lanzamiento constante de nuevos sencillos, el anuncio de un libro inspirado en «Girls like Girls» y posteriormente la llegada de «Panorama», acompañado de una nueva gira, nos han permitido seguir descubriendo nuevas dimensiones de su trabajo artístico. Y eso es apenas una mirada general, porque si intentáramos repasar cada proyecto, colaboración o iniciativa en la que ha participado, probablemente necesitaríamos mucho más espacio.
Hoy, Hayley continúa utilizando su plataforma para alzar la voz frente a los desafíos que enfrenta la comunidad LGBTQA+, especialmente en Estados Unidos. En tiempos donde los discursos conservadores han ganado visibilidad, ella ha mantenido una postura clara y constante en defensa de la igualdad, convirtiendo su arte y su presencia pública en herramientas para generar conversación, representación y apoyo.
A esto se suma el esperado desarrollo de la película inspirada en su libro «Girls like Girls», un proyecto que promete ampliar aún más el universo de una historia que ya marcó a miles de personas. Porque si algo ha logrado Hayley durante todos estos años, es demostrar que la representación importa. Que verse reflejada en una canción, una película o una historia puede cambiar la forma en que una persona se entiende a sí misma.
Sin duda alguna, Hayley es una mujer bacán e increíble. Una artista que ha sabido abrirse camino en una industria altamente competitiva mientras utiliza su talento para dar visibilidad a la comunidad y, especialmente, a las mujeres. Su fuerza, perseverancia y compromiso la han convertido en una figura admirada por miles de personas alrededor del mundo, manteniéndose siempre fiel a sus convicciones y transformándose en un ejemplo para muchxs.
Realmente, no sabríamos qué sería de nosotres sin ella. Esperamos verla pronto en nuestro país. Larga vida a la gran Lesbian Jesus.