«I’m Not Okay (I Promise)» por Barbara
Nunca es demasiado tarde para emprender nuevos caminos, y Barbara lo demuestra indiscutiblemente. La cantante finlandesa debuta como artista musical a los 75 años con una poderosa y melancólica reinterpretación de «I’m Not Okay (I Promise)», el ya clásico hit de My Chemical Romance al cual le dedicamos este especial Martes de Covers.
“La vida no siempre ha sido fácil para mí, pero la música siempre ha sido una de mis principales fuerzas de sanación… Es la mejor manera de procesar el dolor y transformarlo en belleza”. Así explica Barbara su vínculo con esta canción en declaraciones para Storm Bound Records. Y tiene sentido pues decidir transformar un himno punk rock en una balada lenta y nostálgica no es una decisión gratuita ni tampoco es tarea fácil.
Lo que nació como un grito visceral de frustración adolescente, encarnada por la inconfundible voz de Gerard Way, adquiere un nuevo tono y color gracias a la reinterpretación de Barbara junto a la producción de Daniel Strang y Marco Luponero.
Como si la canción hubiese madurado hacia un sonido solemne: reemplazan las guitarras eléctricas por violines, los gritos guturales por voces calmadas cantadas al unísono y la enérgica batería por un bombo que resuena a distancia.
La carrera musical de Barbara es hasta el día de hoy bastante discreta pero libre. Construyéndose a partir de reversionar canciones que la identifican, no se atañe a desarrollar su visión personal con libertad y enfoque, pues hay una experiencia de vida que inevitablemente se filtra en su propio sonido. “Mi hijo me mostró la canción. Lo que me llamó la atención fue que tiene sonoridad italiana, algo que siento muy cercano a mi corazón”, afirma para el medio finés Soundi, conectando esta idea con su experiencia de haber vivido muchos años en Italia.
Es así como la conjunción entre conexión personal y decisiones de producción trae a la vida a una canción que mantiene intacta la carga emocional de la original, rindiéndole homenaje a sentimientos de pérdida y entrega, y de esa manera evolucionando el tono de la canción hacia una aceptación necesaria de la frustración con la que My Chemical Romance identificó a toda una generación.