Entrevista con Marttein
La voz tras la decadencia
Entrevista por: Julie y Valito
Desde que empezó a los 15 años, Marttein, alias de Martín Olveira, cantante, productor y actor, ha forjado una carrera en constante transformación: de la electrónica densa de su primera trilogía de álbumes pasó al pop, y más tarde a una mezcla de gabber, cumbia villera y tango, siempre con el lunfardo como sello y con personajes que retratan distintas clases sociales. Esa evolución lo ha llevado a construir una identidad artística propia, donde conviven la crítica social y con la extravagancia.
A un mes de su primera visita a nuestro país, conversamos con el artista argentino sobre lo que significa para él cruzar la cordillera, el sentido de su «trilogía de la decadencia» y su opinión sobre el contexto político que vive actualmente Latinoamérica.
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itsa: Primero que todo, es la primera vez que te presentas en Chile, ¿cómo te sientes al respecto? ¿De poder llegar a lugares nuevos, ciudades o países a los que, al menos dentro del ámbito musical, no habías llegado?
Marttein: Sí, muy loco, porque nunca había salido del país y ahora, desde el año pasado, estoy conociendo un montón de países de Latinoamérica. Bueno, fui a Colombia, México, Uruguay, ahora a Chile, que es un país cuya música también me gusta mucho, y fui bastante nerd. Entonces, recontento de conocer Santiago, la verdad.
itsa: Hablando un poco sobre tu música: tus últimos trabajos, dígase el disco homónimo, «El marrón» y «Espectacular», son como la piedra angular de tu más reciente era como artista. Entendiendo también la importancia que le das a las palabras dentro de tu música, ¿cómo envuelves esta era en la «trilogía de la decadencia»?
Marttein: Yo toqué el tema de la decadencia porque es una palabra que circula mucho en Argentina en relación al arte, en relación al contexto. Y yo la veo como algo que se va transmitiendo de generación en generación; de alguna manera llegué a ese concepto para englobar estas tres obras en el lanzamiento. Por eso, ¿no? Por sentir cómo mi familia me cuenta sobre mi país, y lo que sufrió cuando yo era niño, y lo que sufre ahora, y lo que sufrimos nosotros. Y bueno, también es una palabra que se usa mucho para insultar a los artistas: «qué decadente», «qué decadencia». Y bueno, es como retratos de seres de la sociedad que de alguna forma expresan esa decadencia, o son parte de ella, y son como consecuencias sociales también un poco; esos seres que son consecuencia del sistema, de la sociedad, del contexto.
Y en principio fue porque no tenía con quién hacer una banda, porque empecé muy de chico. Ya cuando tenía 15 empecé a hacer mi primer disco, que salió cuando yo tenía 16, «Antro», de 2017, que el año que viene va a cumplir 10 años. Y bueno, fue por eso, porque no había gente con quien hacer una banda; la busqué, la busqué, la busqué, y terminé yo solo en una habitación con una computadora, haciendo música solo, como un ermitaño. Pero sí, ahí empezó a desencadenarse un montón de cosas, y creo que también, quizás al surgir de una forma tan íntima, me permití un montón de cosas.
No sé, unos poquitos años después empecé a tener bandas, con Pepe, que es el guitarrista y compositor también conmigo de las canciones, y empecé a tener esas experiencias más colectivas. Pero sí, el proyecto surgió de forma muy ermitaña ahí en 2016, y después, a medida que fue pasando el tiempo y yo empecé a salir a tocar solo, en las raves y todo, empecé a conocer gente y se empezó a armar como un proyecto supercolectivo, pero anclado quizás en esta expresión más de solista.
itsa: Tu último sencillo, «Argentina is Daing», es un ataque directo e irónico hacia la paranoia, el ascenso de la ultraderecha y el constante enemigo que representa Estados Unidos para nuestra soberanía. Si bien tus anteriores trabajos también tienen un contexto político importante, o al menos intrínseco, ¿esto es algo que buscarás explorar de manera más explícita en tus próximos trabajos?
Marttein: Este paso de explotar el tema de esta manera más explícita fue algo particular. Esta canción surgió como un vómito muy específico de esa situación. La hicimos el mismo día que Trump dijo eso. Estábamos juntos haciendo esa misma instrumental y abrí el Instagram y vi eso, y me resultó muy angustiante. Estábamos en medio de unas elecciones también en ese momento.
Pero bueno, a mí los contextos políticos siempre me tocaron de cerca desde el lado cotidiano, en mi familia, en las posibilidades de mi familia, y ahora mismo también me está pasando: el año pasado también fue muy difícil con mi madre y mi hermana. Estuve viviendo como un nómada el año pasado; por suerte ahora puedo vivir en un departamento con un amigo, al que me mudé.
Pero bueno, es una época muy difícil desde muchos lugares, tanto en Argentina como en Latinoamérica, porque se está expandiendo por todos lados: hay demasiado odio, y el celular y las redes sociales funcionan también como un aparato de miedo, de sobreinformación, de control. Es una época muy difícil. No quería abarcarlo de una manera solemne, y generamos toda esta sátira muy explícita. Pero el tema de lo social siempre estuvo muy presente en mi obra desde el principio.
Desde el álbum del que te hablaba, desde «Antro» de 2017, siempre se me atravesó, porque soy hijo de militantes políticos, socialistas. Siempre en mi casa se habló de política; siempre hubo problemas domésticos y cotidianos por el contexto político. Entonces el tema estaba siempre sobrevolando, y también con la música tuve un encuentro muy político. Hay un sample de Los Prisioneros, por ejemplo, una banda que a mí me impactó mucho en ese sentido. Y bueno, siempre me parece que el arte es humano: el humano vive en una sociedad, y esta sociedad está marcada por un sistema, entonces la política aparece sí o sí. No tengo esa visión de que «no se puede hablar de política». Y esta vez fue una forma de expresar todo ese pensamiento al respecto de una manera quizás más natural o fluida.
Y bueno, lo que sentimos con lo que nos pasa en nuestro país creo que es lo que vos decís: una oleada en toda la región, como pasó en otras épocas también, ¿no?
itsa: Ya que estamos en Chile, es imposible no preguntar sobre el sample de Los Prisioneros con «Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos». ¿Esta era una idea que se planteó desde el principio? Sabiendo que has sido abierto también a otras referencias con otros trabajos, ¿hay más referencias chilenas o gustos por el arte nacional que tengas?
Marttein: Fue como te digo: estábamos haciendo esa canción, ya estaba el beat un poco avanzado, en esa misma tarde que nos juntamos con Pedro, en un buen ambiente en el que yo estaba viviendo por Almagro, ahí en Buenos Aires. Y abrí el celular y apareció eso, y me quedé medio shockeado, angustiado. También fue algo que manipuló un poco las últimas elecciones que hubo. Y bueno, salió de ahí.
En el momento vi eso y dije: «Bueno, listo, esta canción, que era simplemente un instrumental, ahora va a hablar de esto.» Me despertó toda una emocionalidad, ¿no? Abrir el teléfono y ver eso me disparó a escribir el tema. Que también habla un poco del hecho de ser artista en un contexto como este. Es un poco también ese retrato del artista sudaca.
Ahora quizás es eso: nos está yendo mejor, y hay cosas que estoy pudiendo vivir en la música, cosas que logramos. Pero siempre fue muy gasolero y a pulmón durante muchos años, entonces resonamos con eso también.
Y yo, una vez que descubrí a Los Prisioneros, que fue por un amigo de mi hermana, de Colombia, que lo destaco porque siento que es una banda que capaz en Argentina es más de culto, más rara, pero que en toda la otra parte de la región se expandió mucho más masivamente, de ahí empecé a conocer mucha música de acá.
Esa fue como la primera banda, y eso fue más o menos cuando tenía 12, 13 años por ahí. Me hice muy fan de Los Prisioneros. Después me gustó mucho Los Tres, un poco los clásicos, qué sé yo. Después me gusta, bueno, Javiera Mena, está buena. ¿Qué más? Bueno, toda la parte de rap: Tiro de Gracia, Salvaje Decibel, Papá Negro.
Bueno, hay un montón de cosas que investigué en esa época que me quedaron muy clavadas de la música de acá. Hay una banda que se llama Congreso también, que creo que es de antes, como más de los 70 por ahí. Pero sí, bastantes cosas investigué y la verdad que me encanta.
Violeta Parra, Víctor Jara, y creo que, en términos de canciones que de alguna forma reflejan lo social de una época, Chile es uno de los países que más tiene eso también, como ese archivo social y político de la época a través del arte. Y bueno, también me gusta mucho el cine de acá; me gusta mucho Alfredo Castro.
No sé, tengo bastantes cosas ahí. Siempre lo miro un poco como un outsider, porque hay cosas que capaz yo no entiendo de cómo los chilenos ven ese arte que yo veo como el arte de Chile. Después, bueno, en Argentina y afuera trabajamos con un codirector que es de Chile, el Bosco.
Y bueno, es loco, porque yo le contaba todas las cosas que yo escuchaba de Chile, o lo que yo sabía, y él tenía también su devolución, un poco más desde dentro de la burbuja, de quizás el proceso que tienen ustedes con sus propios artistas. Así que fue interesante. Pero sí, siempre fui bastante investigador, siempre fui bastante nerd con la música, entonces me pasó con Chile también.
itsa: por último, queremos que puedas dejar un mensaje, saludo, invitación para que la gente pueda interesarse por tu música y tus proyectos por venir.
Marttein: Nada, me flashea que se haya convocado tanto, eso me parece muy loco. O sea, ir a otro país y que te reciban así, que convoque la fecha y todo. Nada, como que me encanta eso. También me mandaron muchos mensajes, estuve hablando ahí con un par de fans que van a venir. Así que nada, recontento, y espero no defraudar. No lo voy a hacer tampoco. Y nada, vamos a dejar la caga.