«The Wonderwhy» de Wolf Alice
Wolf Alice es una de las bandas inglesas más destacadas de los últimos años, pero aun cuando llevan más de una década activos, su catálogo sigue siendo un océano por descubrir para mucha gente.
«Don’t Delete de Kisses» es probablemente el gran himno de su discografía, pero hay una gran variedad de joyas escondidas que podemos encontrar desde el primer álbum que publicaron, «My Love Is Cool» (2015).
Puede que el LP debut del grupo sea en sí mismo un tesoro, pero en este nuevo Unknown Treasures, elegimos una canción que ha sido dejada atrás incluso por ellos mismos. Nos referimos a «The Wonderwhy», que cierra el disco.
Hacerse preguntas es parte de la naturaleza del ser humano, pero a veces la falta de respuesta se transforma en angustia y soledad. La incertidumbre puede ser un impulso positivo, pero también una puerta que no deberíamos abrir. Ellie Rowsell, Joff Oddie, Theo Ellis y Joel Amey suelen abordar el autoconocimiento a través de sus canciones, y esta vez no es la excepción.
“What happens when we die? (¿Qué pasa cuando morimos?) No, don’t ask questions, just make sure you survive (No, no te hagas preguntas, solo asegurate de sobrevivir)”, es el diálogo con el cual la cantante abre el tema, poniéndose a tono con la atmosférica introducción. Tímidamente parece ponerse en manos de lo divino, rogando por propósitos (“boxes to tick”) que la mantengan lejos del “por qué”.
La voz de Ellie es sinónimo de vulnerabilidad, complementando el opresivo bajo de Theo, mientras que la batería de Joel es la marcha de un soldado que se presenta a la guerra, pero no contra un enemigo de carne y hueso, sino una contra su propia mente. En paralelo, el tándem de guitarras de Joff y de la cantante te eleva de un lado a otro emocionalmente.
«The Wonderwhy» se va transformando pronto en un llamado de ayuda. “Don’t leave me here (No me dejes aquí) / When i’m not sold (Cuando no estoy convencida)” es la frase que se repite en el estribillo; no obstante, la desesperación se intensifica en el quiebre, cuando Rowsell cambia a un llamado “micrófono de armónica”, que parece sacar su voz a través de un megáfono.
“Don’t leave me here (No me dejes aquí)/ Leave me thinking for myself (Pensando por mi misma)/ When I can’t remember the days of the week, the weeks of the month, and the months of the year (Cuando no puedo recordar los días de la semana, las semanas del mes ni los meses del año)”, grita la frontwoman.
En el outro, se retoma la introspección de los primeros minutos sobre un último ritmo, pero en una espiral de pensamientos caóticos, casi al borde de la resignación. Un ruido blanco, similar a una emisora de radio que perdió su señal, se queda con nosotros.
La canción parece acabar así; sin embargo, algunos segundos después aparece una breve pista oculta que cambia a una sintonía más optimista en contraste a «The Wonderwhy» y, por otra parte, referencia de manera directa el álbum, reúne su espíritu y el de la banda: cuatro personas que se han encontrado mutuamente a través de la música.
Wolf Alice siempre se ha preocupado de que sus trabajos tengan un buen cierre, y la cación final de «My Love Is Cool» es prueba de eso. Lamentablemente, a diferencia de otras canciones como «Bros» o «Giant Peach», que se han transformado en los temas clásicos de este primer disco, sonando en vivo hasta hoy, «The Wonderwhy» no aparece en un setlist desde 2016. Tampoco podemos culparlos, teniendo en cuenta el catálogo plagado de calidad que tiene el grupo. Cualquier canción que quede fuera de los conciertos parece un pecado.
Los músicos del norte de Londres regresaron el año pasado con su cuarto álbum de estudio, «The Clearing», y debutarán en Brasil los próximos 22 y 23 de mayo. El resto de Sudamérica, por ahora, tendrá que seguir esperando para verles en vivo.