a 5 años de «Scaled and Icy»

21-05-2026 | Reseñas

Control y propaganda en un espectáculo de colores pastel

Reseña por Bel (@bel.rc) y Valito (vxl.ink)

Bajo un contexto marcado por la incertidumbre, el año 2021 trajo de regreso a una de las bandas más influyentes de la última década: Twenty One Pilots. Sin embargo, este regreso no destacaría únicamente por su propuesta musical o por la continuación de la historia que la agrupación había construido durante más de diez años, sino también por las dudas y cuestionamientos que generó entre la fanaticada.

A mediados de 2021, la banda sorprendió al mundo con el lanzamiento de su sexto álbum, «Scaled and Icy», considerado por muches seguidores como uno de sus trabajos más incomprendidos. En su momento, gran parte del público lo interpretó como un giro más pop, ligero e incluso menos ambicioso que «Trench». Sin embargo, con el paso del tiempo, el disco comenzó a revelar algo mucho más incómodo: una obra construida sobre la idea de la felicidad como espectáculo, pero que, en las sombras, dejaba resonar un sufrimiento oculto.

Junto a los sintetizadores brillantes, los colores pastel y las melodías pegajosas, «Scaled and Icy» ocultaba ansiedad, aislamiento y agotamiento emocional. Pero, sobre todo, ocultaba control. Dentro del universo de DEMA, el álbum puede entenderse como una transmisión cuidadosamente diseñada: propaganda disfrazada de entretenimiento, una invitación constante a seguir sonriendo mientras todo alrededor se desmorona lentamente.

A cinco años de su estreno, quizás lo más inquietante de «Scaled and Icy» no sea su sonido luminoso, sino lo convincente que logró ser. Cuanto más alegre intentaba mostrarse el álbum, más evidente se volvía la sensación de encierro detrás de él. Y es precisamente ahí donde encuentra su mayor fortaleza: en transformar la incomodidad en algo adictivo, en hacer que el control suene cálido, familiar e incluso, por momentos, divertido.

La vida es dura. Está llena de eventos desafortunados que, sin querer, pueden llevarnos a cuestionarlo todo e incluso a pensar en rendirnos. Y es precisamente desde esa idea que comienza «Good Day», la canción que abre «Scaled and Icy».

El tema nace de un experimento que Tyler Joseph se planteó a sí mismo: ¿qué pasaría si lo perdiéramos todo? Bajo una melodía divertida, inspirada en el sonido del teatro musical y acompañada por el canto de los pájaros, «Good Day» esconde una narrativa mucho más profunda de lo que aparenta. En el fondo, la canción refleja la primera etapa del duelo: la negación. 

Con un optimismo casi caricaturesco, el narrador nos obliga a detenernos y preguntarnos si dejamos que los malos momentos definan nuestra vida. Así, la canción funciona como un llamado a perseverar, a evitar la adversidad y no hacerle caso a los malos momentos porque en el fondo estamos bien, todo esta bien ¿o no?

Manteniendo la esencia de los primeros años de Twenty One Pilots, «Choker» nos sumerge en los bloqueos mentales y en esa sensación de observar la vida a través de un cristal imposible de atravesar, por más que intentemos romperlo.

A lo largo de la canción, el narrador se enfrenta a sus propias inseguridades y se cuestiona si realmente nació para convertirse únicamente en esa versión limitada de sí mismo. Joseph describió «Choker» como la sensación de ver una herida que creíamos cerrada abrirse nuevamente, una idea que atraviesa toda la canción y le da su tono vulnerable e introspectivo.

En «Choker», el dolor y la autoaceptación avanzan en paralelo, pero nunca terminan de encontrarse. La lucha interna permanece abierta, como si sanar no significara dejar de sufrir, sino aprender algo que aún no estamos seguros.

“Lo único más difícil que descubrir cuál es tu propósito e identidad es ver a alguien a quien amas intentando descubrir los suyos”. Así definió Tyler la que terminaría convirtiéndose en una de las canciones más importantes de esta era: «Shy Away».

De alguna manera, la canción muestra una faceta distinta en la escritura de Joseph. Esta vez, no habla únicamente desde sus propios miedos o conflictos internos, sino desde el deseo de aconsejar y acompañar a alguien más. «Shy Away» nació como un mensaje dirigido a su hermano, impulsándolo a perseguir sus sueños y a confiar en aquello que realmente quiere construir para sí mismo.

A diferencia de otros momentos en «Scaled and Icy», aquí no parecen existir dobles interpretaciones ni mensajes ocultos. La canción abraza por completo el sentimiento de empoderamiento y convierte la vulnerabilidad en fortaleza. El narrador nos invita a no esconder nuestra esencia, a abrazar nuestra identidad y a entender que solo nosotros podemos mostrarle al mundo de qué estamos hechos.

Dando un giro completamente distinto dentro de «Scaled and Icy», «The Outside» presenta una fuerte crítica de Twenty One Pilots hacia la industria musical y su inmediatez. La canción expone una realidad donde un artista puede estar en la cima un día y, al siguiente, ser reemplazado por un nuevo nombre de la lista. Todo parece desechable, automático y, sobre todo, artificial.

A través de la imagen del megalodón, una criatura pensada cómo extinta que, pese a no existir más, sigue despertando fascinación por su tamaño y presencia, la banda refleja la sensación de no encajar dentro de aquello que la industria espera de ellos. La comparación entre una figura gigantesca y un espacio reducido simboliza la incomodidad de intentar sobrevivir en un sistema que constantemente busca moldear y limitar la identidad artística.

Al mismo tiempo, «The Outside» funciona como otro guiño al control ejercido por DEMA. Dentro de este universo, los individuos dejan de ser personas para convertirse en objetos, productos o simples presentaciones bajo supervisión constante. La canción cuestiona entonces cuál es realmente su lugar dentro del sistema y hasta qué punto aún conservan control sobre sí mismos.

Avanzamos hacia la mitad de «Scaled and Icy» con una pregunta que muchas personas probablemente se han hecho al menos una vez: ¿alguna vez has confundido los días o sentido que el tiempo pasa demasiado rápido o demasiado lento? Esa sensación de desorientación es precisamente el centro de «Saturday».

En la canción, la banda aborda la pérdida de la noción del tiempo, la necesidad de escapar y la negación de la monotonía cotidiana. Frente a la espera del ritmo frenético y eufórico del sábado, aparecen también el estrés, el agotamiento y el peso de una rutina que parece repetirse constantemente.

Sin embargo, «Saturday» encuentra esperanza en los pequeños momentos. La canción nos invita a valorar a las personas que permanecen a nuestro lado y a aprovechar esos breves espacios de libertad que, aunque pasajeros, siguen siendo nuestros. En medio del caos y la presión diaria, el sábado se transforma en un refugio temporal donde todavía es posible sentirse presente y conectado con quienes amamos.

Dando un nuevo giro dentro del álbum, «Never Take It» introduce una crítica directa al mundo que nos rodea, especialmente al manejo de los medios de comunicación, la desinformación y el morbo con el que muchas veces se presentan las noticias.

A lo largo de la canción, Tyler Joseph cuestiona el desapego de aquellas figuras que deberían informar con responsabilidad, pero que terminan aprovechándose de la vulnerabilidad de las personas en beneficio propio. La canción critica a quienes alimentan la división, promueven el odio y utilizan las noticias falsas como herramientas para manipular y generar conflicto.

«Never Take It» también funciona como un llamado a mantener una postura crítica y a reafirmar nuestras propias convicciones, aunque sin caer en la arrogancia o la falsa seguridad. Después de todo, el mensaje de la canción deja claro que los medios difícilmente estarán de nuestro lado, describiéndolos como estructuras frívolas y oportunistas.

«Never Take It» también funciona como un llamado a mantener una postura crítica y a reafirmar nuestras propias convicciones, aunque sin caer en la arrogancia o la falsa seguridad. Después de todo, el mensaje de la canción deja claro que los medios difícilmente estarán de nuestro lado, describiéndolos como estructuras frívolas y oportunistas.

Como dato curioso, el distanciamiento de Tyler con la televisión durante ese período lo llevó a aprender a tocar guitarra, algo que terminó reflejándose directamente en la canción a través de un solo vibrante que le da aún más fuerza y personalidad al tema.

A medida que «Scaled and Icy» avanza hacia su recta final, la ilusión del optimismo empieza a desmoronarse lentamente y la prueba de eso vendría en «Mulberry Street» Representando uno de los momentos más ambiguos del álbum.

Aunque su instrumental optimista transmite una sensación de calma y comodidad, esconde una reflexión mucho más compleja. A lo largo de la canción, Tyler juega constantemente con la dualidad entre lo auténtico y lo artificial, cuestionando esa felicidad “prefabricada” que muchas veces la sociedad impone como modelo de éxito o estabilidad emocional. Dentro del contexto de DEMA y la estética propagandística del disco, la canción puede entenderse como una invitación a distraerse, seguir adelante y permanecer cómodo dentro del sistema, pero también como una reflexión sobre cómo esas distracciones pueden convertirse en mecanismos para sobrellevar la ansiedad y el agotamiento mental. 

«Formidable» funciona como uno de los momentos más íntimos y vulnerables del disco. Aquí Tyler parece detenerse por un momento para hablarle directamente a alguien que ama. No sería extraño interpretarla como una canción dedicada a su primera hija, Rosie, considerando que durante esta etapa el vocalista vivió por primera vez la experiencia de convertirse en padre. De alguna manera, Tyler siempre ha encontrado espacio dentro de sus álbumes para dedicar canciones a las personas importantes de su vida, como ocurrió anteriormente con «Legend» en «Trench», canción dedicada a su difunto abuelo, y «Formidable» parece continuar esa misma línea. Detrás de su sonido cálido y sencillo, la canción transmite admiración, vulnerabilidad y ese miedo silencioso que muchas veces acompaña al cariño más profundo, lo que queda plasmado en uno de sus versos “I’m just worried my loyalty will bore you” (solo me preocupa que mi lealtad te aburra).

Luego aparece «Bounce Man», probablemente uno de los ejemplos más claros de cómo el álbum utiliza sonidos alegres para esconder ideas mucho más inquietantes. La canción suena relajada, despreocupada e incluso infantil por momentos, pero su narrativa gira en torno a escapar, esconderse y desaparecer antes de ser atrapado. Dentro del universo de DEMA, esa sensación de paranoia termina transformando la canción en algo mucho menos inocente de lo que aparenta.

Sin embargo, es con «No Chances» cuando la fachada finalmente se rompe. La estética brillante prácticamente desaparece para dar paso a una instrumental oscura, pesada y amenazante que recuerda inmediatamente al sonido claustrofóbico de «Trench». Las voces repetitivas de los obispos suenan autoritarias, como una advertencia directa: no hay escapatoria posible, literalmente “We come for you, no chances” (Vinimos por ti, no tienes opción). Después de toda la sensación de falsa tranquilidad que domina gran parte del álbum, la canción se siente como el instante exacto en que la propaganda deja caer la sonrisa y revela sus verdaderas intenciones de control.

Finalmente, «Redecorate» funciona como el cierre emocional definitivo de «Scaled and Icy» y posiblemente como una de las canciones más infravaloradas y devastadoras que ha escrito la banda. Tyler Joseph abandona cualquier ilusión de ligereza para hablar sobre identidad, miedo, ausencia y la huella que dejamos detrás de nosotros. La tensión emocional que atraviesa toda la canción nunca termina de resolverse, y eso convierte su final en algo profundamente incómodo.

Después de un disco que pasó gran parte de su duración intentando sonar alegre y accesible, cerrar con «Redecorate» se siente completamente intencional: como si la transmisión finalmente fallara y «Scaled and Icy» dejará ver todo lo que había estado escondiendo detrás de sus luces pasteles.

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