Tiny Desk de Mac Miller
Imagina que, sin pensarlo, participas en uno de los formatos de conciertos más populares del mundo y que, con el tiempo, tu presentación se convierta en una de las más vistas y recordadas de toda la historia del programa. Ese es el caso que nos recibe en este nuevo Lunes de icónicos. Dándole la bienvenida a este septiembre primaveral, hoy hablamos del Tiny Desk de Mac Miller.
Desde sus inicios en el año 2008 hasta la actualidad, las sesiones de Tiny Desk, realizadas por NPR Music, se han convertido en parte de la cultura popular, gracias a su formato íntimo y alejado del bullicio del mundo exterior que conecta a la audiencia con artistas de todas partes del mundo. Para algunes, incluso, presentarse en aquel escritorio ha significado un momento decisivo, llegando a catapultar sus carreras.
Ese fue el caso de Mac Miller, quien en 2018, como parte de la promoción de su álbum más reciente, «Swimming», interpretó algunos temas del disco en su propia sesión, junto a su banda.
Nos deja ver un nuevo capítulo en su historia, donde el músico exploraba no solo nuevos géneros musicales, sino que también buscaba reconectar con aquello que más amaba: la música. El rap seguía presente, pero ya no era el único ingrediente: se combinaba con el pop, el funk y el jazz en un mismo espacio, junto a una sensibilidad mucho más introspectiva, que terminaría convirtiendo al álbum en una de las obras más personales de su trayectoria.
Haciéndonos testigues de su lucha contra las sustancias, de sus deseos de mejorar su estilo de vida y del miedo, pero también del entusiasmo que sentía frente al futuro, «Swimming» se transformaría en una especie de diario de vida que acercaría a Mac aún más a sus seguidores. Sus canciones hablaban de intentar mantenerse a flote, incluso cuando hacerlo parecía cada vez más difícil; de reconocer los propios errores y de buscar una salida en medio de la incertidumbre. Era un álbum profundamente humano, y esa humanidad también quedaría expuesta durante su paso por el escenario de NPR.
Con una estética sencilla, la sesión se viviría como una reunión cercana entre amigues que hace mucho tiempo buscaban encontrarse. Allí, sus canciones adquirían una dimensión diferente: más cálida, cercana y vulnerable, dejándonos ver a un músico que parecía completamente cómodo haciendo lo que amaba.
Rápidamente, el concierto se volvería popular entre les cibernautas, quienes, encantades con su estilo y personalidad, quedarían cautivades por el intérprete. Esto ocurriría, además, tras un año especialmente exitoso para Miller, que lo llevaría a presentarse en Lollapalooza, llegando a nuestro país en marzo de ese mismo año.
Tristemente, este éxito no pudo disfrutarse por completo: casi exactamente un mes después de la publicación del video, el artista falleció producto de una sobredosis, a tan solo unos días de comenzar su gira de promoción.
La noticia de su partida dejó en shock al mundo entero, cambiando para siempre la manera en que se escucharía aquel disco. Lo que inicialmente había sido presentado como una obra sobre transformación, recuperación y búsqueda personal terminaría adquiriendo, inevitablemente, otra connotación. Canciones que hablaban sobre seguir adelante comenzaron a sonar como parte de una despedida que nadie sabía que estaba ocurriendo; lo mismo ocurrió con su Tiny Desk.
Con el tiempo, aquella grabación fue tomando cada vez más fuerza, puesto que se trataba de uno de los últimos registros audiovisuales en los que podemos ver a Miller interpretando su música con la tranquilidad y cercanía que lo caracterizaban, permitiéndonos acercarnos a Malcolm antes de su partida, llegando a considerarse una de las presentaciones más populares de la cadena a nivel mundial.
Hoy, en un nuevo aniversario de su fallecimiento, reconocemos que su historia aún no ha terminado y que, cada cierto tiempo, podemos volver a encontrar un poco de él en acción. Aquel Tiny Desk representa 17 minutos que nos permiten olvidarnos del mundo por un instante y redescubrir todo lo que el músico tenía para ofrecer.
Un artista atemporal, Miller pasó a la historia como una joven promesa que, en tan poco tiempo, le regaló al mundo momentos inolvidables. Una figura que seguiremos recordando con cariño, porque él sigue presente en todo lo que creó y en todes quienes alguna vez se detuvieron a escucharlo.