«Such Small Hands» de La Dispute
Cuando le preguntan a cualquier miembro de La Dispute sobre «Such Small Hands», la canción que nos recibe en este nuevo domingo de gente triste, nunca tienen mucho que decir. “Es solo la mitad de los extremos del disco. Nunca supe por qué la gente resonó tanto con [la canción]; en esa época no existía la viralidad de hoy en día y fue una sorpresa para todos”. Es el comentario del escritor y vocalista sobre la desgarradora introducción de su disco debut. La verdad es que hoy en día la euforia que causó «Such Small Hands» parece solo un recuerdo distante de Tumblr, salvo cuando resurge en formato TikTok para bromear sobre el spoken word y el dramatismo, la angustia y la tristeza que evocan la música y la interpretación vocal.
Pero hay quienes recordamos a la perfección esa época en que La Dispute explotó con la peor (y mejor) canción de su disco. Suele ser también un mito para el oyente casual que llega a algún concierto de la banda en los últimos diez años, ya que no suele ser parte del setlist. ¿Y por qué debería serlo? Es solo una intro que, en palabras de ellos mismos, no les gusta mucho, pues «no refleja musicalmente el potencial que tenían en esa época ni en lo que se han convertido con el paso de los años».
Hoy tienen cinco discos de estudio y una saga de EPs en los que notoriamente han progresado musicalmente. Así que, en parte, es cierto: La Dispute ha crecido más allá de «Such Small Hands», pero el fenómeno sigue siendo más que importante de investigar.
El disco «Somewhere at the Bottom of the River Between Vega and Altair» fue el debut de la banda de Grand Rapids, Michigan. Jordan Dreyer, el vocalista y mente maestra de los primeros discos de la banda, tenía en mente crear un disco narrativo que conmocionaría a los emos puritanos (los que suelen decantarse por Thursday, Refused, At the Drive-In, entre otros).
Antes de debutar con un disco completo, La Dispute usaba poemas de otras personas. «(…)Vega and Altair», al igual que «Wildlife», son compilaciones de historias de gente que la banda conocía y de poemas escritos por ellos mismos, que no reflejaban necesariamente algo que viniera directamente de ellos. Aun así, la gracia y lo que atraía al público era la emoción y lo personal e íntimo que se sentía al escuchar la voz quebrada de Jordan hablar sobre los horrores de la vida común, de la muerte, de la salud mental deteriorada de la gente que ama.
Hay comentarios en antiguos foros que mencionan que algunas canciones sonaban como cosas que el público no necesitaba saber, como si hubieran irrumpido en una discusión que no les incumbía. Y eso era exactamente lo que atraía a los oyentes y lo que la banda deseaba evocar en sus conciertos de esa época.
El spoken word no era algo nuevo en 2011, cuando lanzaron oficialmente «(…)Vega and Altair», pero gracias a internet, La Dispute llegó a oídos de gente fuera de su nicho en Grand Rapids. Había una subcultura en Tumblr que oscilaba entre pop-punk, pizza, tatuajes tradicionales, bandas como Touché Amoré y, por supuesto, La Dispute. Fue en estos círculos donde comenzó a verse la línea «I think I saw you in my sleep, darling» (Creo que te vi en mis sueños, cariño) en fotos aesthetic que llegaron a otros rincones de internet como WeHeartIt o Twitter. Para cuando el público del pop-punk y géneros adyacentes ya tenía el disco entre sus favoritos, el público general había «bastardeado» la canción, convirtiéndola, de alguna forma, en un post romántico cualquiera.
Ahora, hay dos tipos de personas en la discusión alrededor de «Such Small Hands». La primera es le fan que odia todo y a todes: odia la canción, odia lo normie en lo que se convirtió, e incluso puede llegar a odiar a la banda por crearla. De este tipo de fans, afortunadamente, no hay muchos. El segundo tipo es el fan que sigue creyendo que la canción es lo mejor que le ha pasado al género, que le duele profundamente que no sea parte del setlist y que más de una vez se encuentra en lugares como el subreddit de la banda hablando de las implicancias del mensaje de la canción. Pero, ¿de qué trata siquiera la canción?
Es melancolía pura, es recordar a alguien que ya no tienes y no poder decirle lo que sientes. Es desgarrador por lo fácil que le resulta a la gente relacionarse con la letra: con soñar con alguien que amas y que ese sueño se convierta en pesadilla en cuanto te das cuenta de que no puedes tener lo que quieres. La narración del disco comienza con esta idea de sueños y pesadillas; eventualmente, el hablante lírico actúa en pos de mejorar por sí mismo y por la gente que ama. E incluso con sus fallas, termina la narración con «Nobody, Not Even the Rain», pensando en los sueños de la otra persona, con un tono más tranquilo, aunque el dolor sigue siendo tangible en su voz.
Este viaje termina con la línea «Your hands still catch the light the right way, and our hearts still beat the same» (Tus manos todavía reciben la luz de la forma correcta y nuestros corazones siguen latiendo igual), y con esto da por terminado un escenario que lo atormentaba. Nada de lo que le haya angustiado importa, porque en el fondo nada ha cambiado. Y a veces eso es algo que nos vendría bien recordar a todes.