«American Football (LP1)»
Octubre avanza a toda velocidad y hoy volvemos a reunirnos en otro domingo de gente triste, esta vez de la mano de una banda que pronto llegará a los escenarios de nuestro país. Hablamos de su primer álbum, conocido simplemente como LP1: el debut homónimo de American Football, un disco que, sin proponérselo, terminaría convirtiéndose en una de las obras más influyentes de su tiempo.
American Football nació en 1997 en Urbana, Illinois, cuando Mike Kinsella, Steve Holmes y Steve Lamos estudiaban en la Universidad de Illinois. Kinsella y Holmes eran amigos desde el colegio y compartieron habitación durante la universidad. Antes de formar la banda, Mike había sido baterista de Cap’n Jazz, el grupo de su hermano Tim, y luego participó junto a Lamos en The One Up Downstairs. Tras la disolución de este último proyecto, Holmes y Lamos comenzaron a improvisar hasta que Kinsella se unió a ellos y dieron forma al trío. El nombre surgió de un afiche que vio la novia de Lamos, en el que se describía a los jugadores de fútbol americano como “los atletas más sobrepagados del mundo”.
Aunque compartían intereses musicales, sus influencias eran distintas. Holmes y Kinsella venían del punk y el hardcore, mientras que Lamos tenía una mayor afinidad por el jazz. Esa combinación terminó definiendo el sonido de la banda. En lugar de reproducir la intensidad de sus proyectos anteriores, buscaron hacer algo más lento, tranquilo y melódico. Según recordaría Kinsella, eran jóvenes introvertidos que preferían pasar los viernes ensayando y escribiendo canciones en casa de Lamos antes que salir de fiesta.
En 1999 llegó su primer álbum, grabado sin grandes expectativas de continuidad. Para sus integrantes, American Football era, en buena medida, un proyecto universitario que terminaría junto con esa etapa de sus vidas. Después de cerca de una docena de presentaciones ante públicos reducidos, la banda se separó sin imaginar el lugar que su música llegaría a ocupar con el paso del tiempo.
Sin embargo, el disco encontró una segunda vida lejos de sus creadores. Con una mirada íntima sobre las relaciones fallidas, la incertidumbre y las dificultades de crecer, LP1 capturó ese momento en que dejar atrás la adolescencia no significa necesariamente saber cómo convertirse en adulto. Sus canciones expresan la vulnerabilidad de una generación que intenta comprenderse a sí misma, entre los cambios, las despedidas y el temor a lo que viene.
Desde los primeros segundos de «Never Meant», esa sensibilidad queda al descubierto. La canción terminaría convirtiéndose en uno de los himnos definitivos del midwest emo, gracias a sus guitarras entrelazadas, su voz contenida y una melancolía que nunca necesita volverse estridente para hacerse sentir. Su influencia se reconoce tanto en las bandas que retomaron ese sonido como en una forma de abordar las emociones desde la introspección y la honestidad. En «For Sure», por su parte, la trompeta aporta una calidez particular que amplía la paleta sonora del álbum.
Pero su historia no terminaría ahí; durante los primeros años de la década de 2000, la música de American Football comenzó a encontrar nuevos oyentes gracias al crecimiento de las comunidades musicales en internet. Lo que en su momento había pasado casi inadvertido fue adquiriendo una importancia cada vez mayor, hasta convertirse en una referencia para nuevas generaciones de músicos alrededor del mundo y de una juventud que, pese a la diferencia de tiempos y décadas, vio en sus canciones un consuelo y una mano amiga.
Incluso la casa que aparece en la portada del álbum terminó transformándose en un lugar de peregrinación para fans de distintas partes del mundo. Su imagen se volvió inseparable del disco, como si aquel edificio también guardara algo de la nostalgia, la intimidad y la incertidumbre que atraviesan sus canciones.
En 2014, la banda volvió a reunirse ante el creciente interés de sus seguidores y, dos años después, publicó su segundo álbum de estudio, también homónimo, conocido como LP2. El regreso demostró que aquellas canciones todavía tenían mucho que decir y que su vigencia iba más allá de la nostalgia por una época pasada.
Más de dos décadas después, LP1 sigue encontrando a sus oyentes en momentos muy distintos de sus vidas. Sus canciones no intentan convertir la tristeza en un espectáculo: observan lo que queda después de una despedida, cuando las palabras ya no alcanzan y los recuerdos comienzan a adquirir un significado diferente.
American Football nunca imaginó que aquellas canciones escritas durante sus años universitarios terminarían acompañando a tantas personas mucho después de cerrar esa etapa. En 2026, cerca de treinta años después de su lanzamiento, la banda finalmente llegará a Chile, reuniendo en un mismo escenario a quienes han encontrado en su música un refugio para la nostalgia. Una oportunidad para reencontrarse con un disco que, aunque nació casi por accidente, sigue poniendo palabras y melodías a sentimientos que cuesta dejar atrás.