Dillom en Teatro La Cúpula
Disfraces, Violencia y Diversión
Reseña por Julie
Fotos @ceitelisd.fto
Hay cosas que con el tiempo ya se empiezan a volver costumbre. Y es que, ya sea por coincidencia o algo planeado, Dillom se presentó este domingo 1 de noviembre en Teatro La Cúpula, fecha similar a la del año 2023 en su primer show solista en nuestro país (26 de octubre). Así, un día luego de Halloween, el concierto se convirtió nuevamente en una fiesta de disfraces, dinámica que motivó rápidamente a su fiel público que estuvo desde temprano armando y preparando trajes de toda índole.
Con un poco de retraso, la artista nacional Kuina subió al escenario con un disfraz de prisionera a cantar éxitos de su álbum debut «BUENOS VALORES MALOS MODALES» (2025), así como nuevos sencillos que avanzan hacia la nueva dirección tomada por la cantante. Con unos 20 minutos de presentación, dio un espacio de gran interpretación, dejando un gusto a poco, debido al corto tiempo entregado y que, a propósito o no, dejó a les asistentes con una energía creciente y a punto de estallar.
Ya siendo pasadas las 21 h, el show comenzó con la banda sonora de Batman sonando de fondo, dando la entrada a los músicos disfrazados, quienes venían como Batman, Robin, el Zorro y Scorpion de Mortal Kombat. Ya con sus instrumentos, el ruido y los gritos trajeron al plato principal: el cantante argentino Dillom, quien salía a escena disfrazado de nada más ni nada menos que de Austin Powers, con una férula en la mano que le inmovilizaba el dedo anular de la mano derecha, algo con lo que bromeó más adelante, diciendo que le había pasado por “meterlo donde no debía”.
El público prendió rápidamente con su sencillo «La Nueva Violencia», el que le da el nombre a su último álbum, lanzado este mismo año. Luego, «Vedette» y «Papá Se Volvió Loco» continuaron con la primera sección, siguiendo el orden inicial del disco antes mencionado. Pero si bien la energía ya había partido con la euforia en alto, fueron «Mick Jagger» y «Piso 13», canciones de su EP «AD HONOREM, Vol.1» y su querido disco debut «Post Mortem», respectivamente, las que hicieron ver que la alegría y potencia del público podían llegar aún más lejos. Esta última destacó por el entretenido detalle de guitarras interpretando el famoso riff de la canción homónima de Black Sabbath, en una interpretación extremadamente agresiva y terrorífica, agregando, además, una nueva referencia a una canción repleta de menciones a otros artistas dentro de su letra.
En corto, el setlist del concierto repasó la totalidad de su último larga duración, logrando incluir canciones de sus anteriores trabajos, dejando felices tanto a sus fans nuevos como a los antiguos que le siguen desde sus inicios, a los que Dillom se dio el tiempo de agradecer por su apoyo desde siempre. Así, parte de los momentos más álgidos de energía aparecieron con temas como la ansiosa «Coyote», las bailables «Super Diversión», «Cocodrilo», una muy gritada «Ola de Suicidios» y la combinación de «Muñecas» con la última sección de «Pelotuda».
Por otro lado, el concierto también pudo contar con momentos más relajados e introspectivos que fueron llevados principalmente por canciones como la trágica «Ciudad de la Paz», la inquietante «Cirugía», la balada irreverente «Souvenir» y una de las más esperadas por el público, «220». Estas fueron igual de coreadas por les asistentes, quienes aprovechaban estos tiempos de menor intensidad para respirar y descansar un segundo.
Todo este compromiso del público fue hecho notar en algún receso por el mismo Dillom, quien aprovechó para comentar sobre lo poco que ha podido venir a Chile, a pesar de lo cerca que nos encontramos, bromeando también con respecto a sus actuaciones en Lollapalooza. Esta interacción del artista con su público fue una de las más largas y serias de la jornada, en la que dedicó muchos momentos a hacer notar los disfraces que más veía, reconocía y/o le gustaban, algo que también dijo disfrutar de los asistentes por sentir que muchos se habían producido y seguido con la idea propuesta para el show.
Otra destacable instancia que trajo la especial y halloweenesca ocasión, fue la interpretación de cover de «Pet Sematary», originalmente de la histórica banda británica, The Ramones, un ”lujito” que se dio el artista según él y que el público celebró de manera un poco tranquila, probablemente por ser la única que no conocían, ya fuera por un público demasiado joven o muches por estar más relacionados con música urbana. La versión también entra dentro de la temática de Halloween, ya que esta fue creada por el grupo de punk rock para la película del mismo nombre, pedida de manera expresa por el mismo Stephen King para que fuera la banda original de su adaptación.
Siguiendo con las sorpresas, cabe recordar la reciente colaboración del artista argentino con la cantante y artista encargada del show de apertura, Kuina. De este modo, de forma íntima y sin banda acompañante, «bailar kon la más fea» cerró una interpretación que no era segura, pero que era muy esperada por sus fans más antiguos y acérrimos, quienes ansiaban este junte musical hace mucho tiempo.
Así, ya llegando al final de todo con «Amigos», el encore se hizo presente con los clásicos gritos llamando al artista de vuelta, aunque la cancha manifestó de una forma particular: armando el círculo del moshpit desde antes, incluso, que se confirmara la vuelta de los músicos a escena. De esta manera, «Rojo Profundo» y «Buenos Tiempos» trajeron un cierre definitivo que destapó la olla con vapor caliente aún contenido, saltando y girando en una última catarsis colectiva.
Siempre es entretenido poder ver la transformación y el recorrido de un artista a través de los años, y en Dillom hemos podido verlo no solo a través de su música, sino también a través de diversas presentaciones en nuestro país. Y es que, aunque con un nuevo sonido, ahora más enfocado en el rock alternativo, sigue logrando mantener a sus seguidores más antiguos que le siguen desde sus trabajos más urbanos. Esto es posible, en gran medida, ya que el músico sigue siendo honesto con sus gustos y con lo que busca generar en la gente: una especie de euforia e inmersión en cada personaje y canción que realiza.
En definitiva, un show completo en todas sus proporciones, con un sonido e interpretación espectaculares, una mezcla perfecta de lo antiguo y lo nuevo que logra reunir tanto a jóvenes como a más adultes, un carisma que se pega a miles de personas y un setlist que por fin se sintió ad hoc a lo que buscábamos con una instancia solista. Una sorpresa nuevamente que solo esperamos se repite más tarde que nunca, pero un poquito antes que siempre.