«Esperando Nada» de Nicole
«Esperando nada» es el título del segundo disco de Denisse Laval, más conocida como Nicole, lanzado el 22 de noviembre de 1994. Con apenas 17 años, la artista demostró que las mujeres en la escena musical chilena podían hacer pop/rock y abordar temáticas mucho más amplias que las tradicionales baladas de amor, mismas que nos hacen encontrarnos en este nuevo lunes de icónicos.
En ese sentido, el título del álbum es totalmente engañoso: al escucharlo como su carta de presentación (más adulta luego de «Tal vez me estoy enamorando» de 1989), nos damos cuenta de que Nicole sí estaba esperando algo, y a la audiencia nos dejó con la expectativa y deseo de saber qué estaba por venir. «Esperando nada» fue un hito para la música chilena de los noventa, para las mujeres en la industria y para la propia Nicole, sentando las bases de una carrera marcada por grandes éxitos.
Y es que, en una época cargada de grandes movimientos internacionales como el Britpop y el nacimiento de bandas que marcarían la escena local tal
como Los Tres y Los Bunkers, Nicole no quedaría atrás, llegando a crear una tercera vía en un género donde muchas veces las mujeres no reciben tanto reconocimiento como se debería, abriendo paso a otras artistas que hoy en día pueden experimentar y crecer libremente entre su sonido y letra.
Ese camino propio comenzó a consolidarse con su segundo disco, para el cual Nicole recurrió a una práctica habitual en la industria musical: elegir canciones de otros autores. En ese entonces la cantante todavía no escribía todo su material, como lo hace hoy, sino que se dejaba guiar por su instinto artístico y su profundo conocimiento musical. Fue así como decidió grabar «Sin Gamulán», «Extraño ser» y «Esperando nada»,esta última daría nombre al disco, entre otras. Además, colaboró con algunas letras en canciones inéditas de Claudio Quiñones: «Dame luz», «Va a llover» y «Con este sol», una experiencia que, según señaló más tarde, definió su camino futuro como cantautora.
Las sesiones de grabación, dirigidas por el experimentado músico argentino Tito Dávila (exintegrante de Los Enanitos Verdes), se trasladaron a los prestigiosos Estudios Fairlight en Madrid, España, entre julio y septiembre de 1994. Allí se terminó de pulir un repertorio de doce canciones, equilibrado entre material inédito y clásicos del rock en español.
La portada del disco, con ella vestida de negro (luciendo un top y una falda asimétrica), botas largas y una estrella metálica colgando de su cuello, mostró una actitud desafiante y rockera que se transformaría en un ícono de los noventa para Chile. No solo por su estetica más oscura, sino por un estilo bastante menos “femenino convencional” que llegaría a rupturisar la imagen de las mujeres y su imagen frente a los medios. El primer sencillo, «Sin Gamulán», se convirtió en un éxito radial inmediato gracias a sus múltiples presentaciones en televisión y a su adictivo estribillo: “Será por eso que hoy estamos aquí / no hay nadie más que tú y yo”.
Para el segundo sencillo, «Esperando nada», Nicole se ha referido a esta pieza como una obra que habla sobre la incertidumbre de la juventud y la anhelada libertad para concretar proyectos: “Y creció / a mi lado, como un árbol, como una ilusión. Y creció / a su lado, monstruosa, toda una obsesión”. Podemos ver, que en realidad nunca se trató de esperar nada.
Finalmente se lanzó «Dame luz», quizás la canción más recordada del álbum debido a su inclusión en la apertura de la icónica teleserie de Canal 13, «Amor a domicilio». Estos tres sencillos contaron con videoclips de alta rotación en los medios de la época, los cuales proyectaron una nueva visión de la feminidad noventera. En ellos se veía a una Nicole que, además de lucir hermosa, se mostraba más rebelde; una artista decidida a buscar y construirse un camino propio en un espacio musical que, en ese tiempo, era fuertemente masculinizado.
Siendo un éxito de ventas tras su lanzamiento, el álbum alcanzó la certificación de Disco de Oro en pocas semanas. Al cabo de unos meses, el disco logró superar la impresionante cifra de 75.000 copias vendidas en Chile, lo que le otorgó el estatus de triple disco de platino. Pero su éxito no solo se tradujo en ventas, sino que llevo a la joven Nicole a competir codo a codo con grandes estrellas internacionales de la época, algo inédito para una artista tan joven dentro del panorama del rock local. Este fenómeno no pasó inadvertido: motivó al sello BMG a exportar su música hacia mercados como Argentina, México, Colombia y España, abriéndole las puertas de la escena latinoamericana y consolidándola como una de las voces chilenas con mayor proyección internacional de su generación.
«Esperando nada» fue la plataforma para que Nicole pudiera autorizarse a ella misma para escribir y componer sus canciones, una fortaleza que sigue ejecutando con maestría. A pesar de las dificultades, como el enredado paso por Viña 1996, este trabajo le dio la credibilidad para posicionarse como una artista importante e icónica en los noventa, dándole paso a trabajar con grandes figuras como Gustavo Cerati en la producción de su tercer disco «Sueños en Transito» o ganar el Premio MTV Mejor Interpretación Femenina en Video por «Despiertame» convirtiéndose en la primera Chilena en recibir un premio de esta índole.
Al día de hoy, Nicole nos sigue sorprendiéndo y nos sigue dejando espectantes, porque ella lo da todo por su arte. Es por esto que este disco es un disco icónico para la música y las rockeras chilenas, tal como nos dice ella en «Dame luz»: “Ven, dame una palabra/ Dame luz… sabes que te quiero/ y te doy todo de mí”.