a 40 años de «Pateando Piedras»
Reseña por @acacia.dealbata
Corría el año 1986, en un Chile sumergido en una dictadura militar que llevaba 13 años de ejecución, acarreando detenidos desaparecidos, censura a nivel nacional e internacional, crisis económicas profundas y una juventud que temía el ejercicio de la libertad de expresión.
En ese contexto, fue un 7 de septiembre de ese mismo año cuando un grupo de desconocidos (de los cuales posteriormente se sabría que fue el Frente Patriotico Manuel Rodríguez) ejecutan un fallido atentado contra Augusto Pinochet con el objetivo de asesinar al dictador y poner fin de una vez por todas a la dictadura, producto de este evento se decreta estado de sitio en el país y una nueva ola de represión y protestas. Es en este contexto que, unos días después, un 15 de septiembre de 1986, aparece «Pateando Piedras» , el segundo álbum de Los Prisioneros y el momento de la consolidación nacional.
Si bien la narrativa popular destaca a «La Voz de los ‘80» (1984) como el inicio del éxito mediático y popular de Los Prisioneros, fue en realidad su sucesor el punto de ebullición de la banda, donde su éxito pasó desde el boca a boca de las comunas aledañas a San Miguel a llenar estadios y lograr ser el referente musical nacional más importante de la década en ese entonces.
«Pateando Piedras» marca el punto en que Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia elevan el discurso social e inherentemente político a las masas, a través de una mezcla de estilos que pudiese llegar a los oídos de cualquier persona, ya sea joven o adulta, esta fusión nace desde la base de la música pop de la época de los ochentas, con la utilización de sintetizadores como el punto fuerte de atracción. En días en que la música anglosajona de tecno y new wave estaba en el radar diario, y el Canto Nuevo se exhibía sólo en espacios clandestinos, el trío sanmiguelino logra quebrar el estancamiento musical y cultural con canciones que hasta el día de hoy siguen estando vigentes 40 años después.
El álbum inicia con «Muevan las Industrias» , con una fuerte presencia de teclados, la banda no escatima en declarar a través del sonido una nueva intención con su estilo, pasar de una banda de guitarra-bajo-batería a solo sintetizadores en cuatro minutos, sin presencia de instrumentos acústicos. El tema funciona como una declaración de principios del álbum, especialmente por su letra inspirada en la crisis económica de 1982, que conlleva el quiebre de numerosas empresas y la tasa de desempleo más alta en décadas, la cual llegaría a afectar a familias como la de Miguel Tapia.
«¿Por qué no se van?» nos devuelve a la formación clásica del grupo, musicalmente hablando, con una marcada crítica social hacia la sectorización de clases, apuntando directamente a la élite cultural intelectual de la época, enmascarada a través de ritmos coreables y bailables, se volvería rápidamente uno de los clásicos del álbum. Sin embargo si hay un tema que excedería la popularidad del disco, y podríamos hasta teorizar que logra llegar más alto que la misma banda, es «El Baile de los que Sobran» , quizás una de las composiciones más importantes de Jorge González, y una de las canciones esenciales de la música popular chilena, con un movido beat y una guitarra clásica española añadida en el último minuto, la canción nos habla de la desigualdad social y el fracturado sistema educacional chileno, una temática que sigue dando de qué hablar hasta hoy.
La canción que marca una diferencia desde aquí es «Estar Solo» , uno de los cortes íntimos y más oscuros del álbum, donde se pueden sentir las influencias de Depeche Mode y The Cure en la sensación claustrofóbica que logra el tema. El álbum sigue con «Exijo ser un Héroe», canción marcada por el deseo de dejar una huella en una sociedad en ese entonces predominantemente gris, uno de los temas favoritos de los fanáticos más acérrimos de la banda y con una declaración que hoy, 40 años después, se ha vuelto realidad.
«Quieren Dinero» continuaría la senda de la crítica social con una eficiente mezcla de guitarras tipo spaghetti western y sintetizadores alusivos a la música disco, hablándonos de la prioridad del dinero en el sistema capitalista, muy atingente a la realidad de ese entonces en un Chile que estaba forzosamente entrando al neoliberalismo. El álbum no esconde temáticas de tipo más personal en temas como «Por Favor» y «Una mujer que no llame la atención», las cuales exponen distintos puntos de vista de las relaciones amorosas, desde la dependencia hasta los roles de género en esta última, una temática que se tocaría con mucha más fuerza años después en el álbum «Corazones».
Una de las canciones más antiguas del álbum yace en «¿Por qué los ricos?», la cual inicialmente formó parte de un trabajo escolar realizado por Jorge, Miguel y Claudio con más amistades en 1982, mucho antes de Los Prisioneros, este trabajo terminó siendo nada más ni nada menos que una ópera rock que criticaba fuertemente los medios de comunicación, desde ahí la idea fue mutando hasta volverse uno de los temas más abiertamente críticos del conjunto, la diferencia de clases y el privilegio de las clases altas.
Finalmente, aparece «Independencia Cultural», tema que inicia con un locutor presentando “en Radio Concert al grupo local Los Prisioneros, y sólo por ser hoy 18 de septiembre”, un dardo directo a la Radio Concierto y su negativa a emitir a la banda durante la promoción de «La Voz de los ‘80», dando preferencia a grupos extranjeros de esos años. Lo que poco se sabe, es que el dueño de la radio llamaría directamente a Alejandro Lyon (ingeniero en sonido a cargo de mezclar «Pateando Piedras») para quejarse de este guiño, y la banda sonaría en la radio Concierto cuando ya hubiese regresado la democracia. El cierre del álbum es clave, un llamado a reflexionar acerca de la idiosincrasia chilena y darle valor a lo nuestro, una de las consignas que marcarían hacia el futuro una reivindicación de la música chilena en las próximas décadas.
«Pateando Piedras» define el momento cúlmine en que la banda logra reinventarse a sí misma y ascender desde el apagón cultural de la dictadura hacia la visibilidad de problemáticas sociales que sólo se podían discutir en la clandestinidad, si «La Voz de los ‘80» era el manifiesto introductorio de tres amigos de liceo que necesitaban urgentemente mostrarse y hablar, «Pateando Piedras» es el discurso ya digerido y profundizado del trío sanmiguelino hacia un público masivo, con los ojos del país desde aquí encima de ellos, sólo sería el inicio de desafíos porvenir en un Chile aún lejos de recuperar la democracia.