Javiera mena
¡Son las fiestas patrias! Y en este viernes de mujeres bacanes festivo, no podía faltar una de las voces más reconocibles de la música pop chilena. Desde 2006, Javiera Mena se ha mantenido como una presencia fundamental de la escena nacional, regalándonos esas «tantas canciones buenas» que ya forman parte de nuestra memoria musical. Hablamos de la cantante, compositora y productora que convirtió el pop electrónico en uno de sus principales lenguajes: Javiera Mena.
Una pequeña Javiera comenzó cantando en el coro de su colegio de monjas, para luego estudiar composición en una academia de Santiago. Su primer escenario fue una sala de clases de la Universidad de Chile, un espacio que terminaría convirtiéndose en el impulso para comenzar su camino como artista. En 2006 llegaría «Esquemas Juveniles», su primer álbum, dando inicio a una trayectoria en la que su identidad sonora terminaría por instalarse con fuerza en la escena local.
Nacida un 3 de junio, su Sol en Géminis parece encontrar un curioso reflejo en su manera de crear. Su versatilidad, capaz de transitar desde lo acústico hasta el electropop, le ha permitido construir una propuesta que no depende necesariamente de seguir las tendencias del momento, sino de explorar y reafirmar constantemente su propio sello.
Para la comunidad lésbica, Javiera Mena también se ha convertido en una figura estrechamente vinculada a la representación y visibilidad de las relaciones entre mujeres dentro de la música popular. A través de sus letras, ha contado el amor desde su propia perspectiva, poniendo en el centro experiencias que durante mucho tiempo tuvieron poco espacio dentro de una industria marcada por narrativas heterosexuales. Y quizás ahí también está parte de la importancia de Javiera: en hacer del pop un lugar donde su propia forma de sentir y contar el amor pudiera existir, bailar y ser escuchada.
Radicada en Madrid desde hace varios años, su impacto en la música chilena y latinoamericana continúa expandiéndose. Después de «Nocturna» (2022), donde exploró el deseo, la sensualidad y el placer femenino desde una perspectiva profundamente personal, Javiera Mena abrió un nuevo capítulo con «Inmersión», su sexto álbum de estudio, publicado en abril de 2025. En este trabajo se aleja parcialmente de la pista de baile para reencontrarse con sonidos más acústicos, cálidos y cercanos a la balada, sin abandonar la sensibilidad pop y electrónica que ha marcado su trayectoria.
«Inmersión» también funciona como una nueva mirada hacia su propia historia. La artista vuelve a explorar la intimidad, las relaciones y los cambios personales desde una sonoridad más vulnerable, demostrando que su identidad no depende de permanecer en un solo lugar. El disco cuenta, además, con colaboraciones como «Mar de Coral», junto a Santiago Motorizado, y fue presentado durante 2025 tanto en Chile como en España.
Y la historia continúa. Durante 2025 y 2026, Javiera ha seguido ampliando esta nueva etapa con distintos lanzamientos, entre ellos «Santo Domingo», «El Precipicio» y «Madrugadas de Nada», demostrando que, incluso después de más de dos décadas de carrera, todavía existe espacio para cambiar de piel sin perder aquello que la hace reconocible.
E incluso, este año, a veinte años de «Esquemas Juveniles», su trayectoria ya no se puede entender únicamente desde un género o una época. Desde el electropop hasta la balada, desde Santiago hasta Madrid, Javiera Mena ha construido una carrera alrededor de la posibilidad de experimentar, reinventarse y hablar desde su propia sensibilidad. Quizás ahí está una de las claves de su permanencia: seguir avanzando sin dejar de ser Javiera.