Robbie Williams de vuelta en Chile
Como Leyenda por su casa
Reseña por Valsito
Fotografias por @el.eme y @nicooco_ (vía @lotus)
Tan loco como su público, con la camiseta de nuestra selección y la energía intacta, Robbie Williams se reencontró con Chile después de 8 años en el marco de su gira «BRITPOP Tour», que entre bromas, referencias y lágrimas fue un show que recorrió los mejores momentos musicales y culturales del artista.
Con una antesala a cargo de Pedropiedra y The Lottery Winners cargada de energía que logró hacer bailar a un público más bien adulto, dos minutos pasados las 9 de la noche Chile le dio la bienvenida a la “Leyenda del Britpop”, Robbie Williams, quien encendió la pista del Estadio Bicentenario de la Florida con «Let Me Entertain You», adueñándose del escenario y la pasarela que más tarde le permitiría interacciones inolvidables con sus fans.
Consciente del tiempo que le separaba de Chile hasta esta noche, la primera interacción de Robbie con su público fue un sentido “¿Me extrañaron hijos de p***? ¡Porque yo sí a ustedes!” Y es que a pesar del tiempo, Robbie regresó al país como un viejo amigo con el que mantienes contacto a través de sus hits de antaño como «Rock DJ» y «Supreme» y sus nuevos lanzamientos, como «Rocket» y «Pretty Face», esta última dando la oportunidad al cantante para actualizarnos sobre su vida, presentarnos a sus hijos y dedicarle la canción a su hija Teddy, justo antes de asegurar que su esposa e hijos le han salvado la vida y dando paso a lo que sería un segmento un poco más emocional del show, desatándose a su totalidad con «Love My Life» en un coro de fans que repetía las frases de valor propio con el mismo orgullo que su ídolo.
Muy conectado con el público, el artista hizo uso de todo lo disponible a su paso para ser lo más cercano posible al país, usando la camiseta de Chile por la mayor parte de la duración del show e intentando decir frases típicas chilenas entre bromas, Robbie fue un Chileno más en el Estadio Bicentenario, recinto que le permitió desplazarse con una comodidad como si estuviera en su casa, llegando a la mitad del concierto con una potente interpretación de «Better Man», que reflejó en vivo la aclamada escena de su exitosa película autobiográfica titulada del mismo modo.
Tomándose una pausa acústica, Robbie se plantó en mitad de pasarela junto a Thom Rylance, vocalista en The Lottery Winners quien subió para acompañarlo en la guitarra mientras retaba a sus fans a saberse las letras de hits como «Angels» y «Candy» e incluso se permitió una humorada épica imitando al vocalista de Oasis en un sentido cover de «Wonderwall».
De rosa fuerte frente al piano, Robbie se permite una pequeña reflexión sobre la autenticidad en lo que sería un segmento más dedicado a sí mismo del show. Restando importancia a los prejuicios y queriendo abolir la mentalidad de “ser cool” el artista nos invita a “alzar nuestras banderas del cringe” y ser nosotres mismes, llevándonos por un viaje teatral hacia «New York, New York» de John Kander y Fred Ebb.
Casi llegando al final del show, Robbie quiso presentar a los músicos de su banda de una forma menos clásica y más personal, dándoles su espacio para brillar, en donde cada uno demostró la destreza en su instrumento tocando algún clásico de la historia del rock/pop, fracciones de temas como «We Will Rock You», «Hey Jude» y «Sweet Dreams (Are Made Of This)» fueron coreadas por todo el estadio que mantenía las emociones a flor de piel.
La misión de hacer especial la noche Robbie la llevó a cabo con creces, en especial para dos de sus fans con quienes compartió de cerca la interpretación de «Come Undone» y «She’s The One» entre abrazos y lágrimas que conmovieron a todo el recinto. La calidez del momento culminaría con un especial cover de «My Way» de Paul Anka que sería reflejo de toda su carrera, dedicado a su padre que se encuentra en un delicado estado de salud y quien fue la inspiración artística más grande del cantante.
Para despedirse con todo, el cierre del show lo marcó «Feel» con unas emotivas visuales que transmitían el amor mutuo entre el artista y su fiel público, para rematar con la tan esperada «Angels» entre coros cómplices con el público que solo se logran tras 36 sólidos años de carrera.
Un show sentimental, divertido, que recorrió sus más grandes éxitos y nos trajo la frescura de lo nuevo, dejó más de un recuerdo para atesorar y nos recalca por qué Robbie Williams es el príncipe del Britpop: el artista hizo bailar, cantar y llorar a su fanaticada en una misma noche cargada de nostalgia, pero también de vigencia, y de sentir que el vínculo con la música, tanto para el artista como para nosotres, es eterno.